Los días bíblicos comienzan de noche (Ge. 1.5). La oscuridad es el punto de partida que Dios utiliza para hacer algo nuevo. La noche no es tu destino final, eres hijo de luz e hijo del día (1 Tes. 5.4-6).
Si permaneces despierto en medio de la noche, verás el AMANECER.
Lo que eres, inevitablemente se mostrará a los demás. <Todo hombre prudente procede con sabiduría; mas el necio manifestará necedad>. Proverbios 13:16
La bendición es consecuencia de los hechos.
“Ten el cuidado de obedecer todas estas palabras que yo te he dado, para que siempre te vaya bien, lo mismo que a tu descendencia. Así habrás hecho lo bueno y lo recto a los ojos del Señor tu Dios.”
Deuteronomio 12:28