No creo en las casualidades
ni en el azar del destino,
en cambio si,
en la sincronicidad.
Si coincidimos en nuestro camino,
había una razón,
me enseñarías alguna lección
que sólo contigo
habría aprendido.
Quizá eras parte de mi proceso
de aprender a amar,
quizá necesitaba
darme cuenta
de la enorme valentía
que se necesita para dar ese sí.
Ese "si quiero" y "si puedo "
con lo que empiezan
todas las cosas bonitas de la vida.