Es imposible entender una conducta sin conocer las variables que la mantienen, las circunstancias en las que se produce. Por eso la psicología no da consejos. Por eso la psicología no habla de valientes ni de cobardes. Nadie debería hacerlo.
El cambio surge cuando se analiza la conducta individual, se conocen las leyes que rigen el comportamiento y se saben aplicar en un contexto determinado. Eso es cambio. Eso es psicología.
La psicología no es escuchar y querer ayudar. Eso lo hace un padre, una abuela o un amigo. La empatía no garantiza el cambio. Las ganas de ayudar, tampoco. Ni la experiencia vital.