Extrañas la versión idealizada que te inventaste de esa persona en tu cabeza, no a la persona real que te demostró con acciones claras que no le interesaba quedarse.
Presumir tu historial de conquistas o cuántas mujeres te prestan atención no demuestra masculinidad ni alto valor; solo expone una profunda necesidad de validación externa porque eres incapaz de respetarte a ti mismo.