Soy el claro ejemplo de que para poder alejarme de algo, me tiene que destruir completamente y no por falta de amor propio, si no por la fe tan grande que tengo en pensar de que todo pueda cambiar.
Honestamente no tengo ganas de sanar a nadie, ni de enseñarles cómo tratarme, mucho menos de pedir cosas o que me entiendan. Cada quien da lo que le nace o hace de corazón, por ahora en mi vida solo quiero tranquilidad y estabilidad.