no solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, t hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y vos las utilizaste
Me pasé la vida creyendo que hablar lo solucionaba todo, hasta que entendí q no importa cuánto expliques lo q sientes. Es triste descubrir que hay relaciones donde uno termina hablando solo, mientras el otro actúa como si entenderte fuera una tarea demasiado pesada para quedarse
Cómo es el duelo; un día estás en tu cuarto doblando ropa muy tranquilamente y, de repente, estás en llanto porque no entendés por qué la vida te hizo pasar por eso.