Solo vengo aquí a desahogarme… no me importa si nadie me lee. Esta tristeza me consume, porque siento que estoy perdiendo lo que más amo. A veces escribir es la única forma de soltar un poco del dolor que me ahoga.
Dios mío, ayúdame… dame la fuerza que necesito para afrontar lo que viene. Mi corazón tiembla ante el dolor, pero confío en que tu voluntad es perfecta. Solo en ti encuentro refugio cuando siento que todo se derrumba.
Si pudiera, daría mi vida por la tuya… porque no hay mayor tristeza que ver cómo se apaga lo que más amo. El corazón se desgarra, y solo me queda rogarle a Dios que te conceda paz y alivio.
Ya conocí la herida de perder a mi madre… y ahora vivo el desgarrador camino de ver cómo mi otra madre se apaga. Nadie entiende la magnitud de este dolor hasta que la vida te obliga a enfrentarlo: ver cómo quienes nos dieron todo se van desmoronando poco a poco.