El terror que sentimos como individuos, la seguridad que llega en la compañía del otro cuando es la persona correcta.
LEVITICUS (dir. Adrian Chiarella) es la película de terror más romántica que he visto, que además se mezcla con facetas de las coming-of-age de una forma sublime y profundamente conmovedora con una escena que literalmente me hizo suspirar.
A Naim y Ryan les quieren dar una razón para sentir miedo por el simple hecho de quiénes son, y mediante la intervención religiosa (que no tiene nada de espiritual) se manifiesta con violencia, paranoia, y un terror tan abrumador que antes de matarte te tiene muerto en vida.
Lo que realmente causa pánico de esta historia ni siquiera es el elemento sobrenatural muy reminiscente de It Follows, sino más bien el saber que hay personas que prefieren ver a sus seres queridos sufriendo en vez de viviendo en una libertad que no les parece.
Pero del fuego quedan cenizas, y de las cenizas surge la vida. Una vida en la que hasta tus demonios se bañan en una luz cálida, si tienes com quien compartirla.