Madre mía que he probado a mis 45 añitos el empanadico de calabaza y ahora solo quiero ir por el mundo predicando la buena nueva a los infieles. Espectacular. Increíble. UN MANJAR, ME OÍS.
Entiendo y comparto la indignación con el tema influencers que van a grabarse a las zonas afectadas pero pensad que todavía no ha ido nadie con la guitarra a tocar Wonderwall. Hay esperanza.