Le sonrió a ella y dedicó una mirada de reojo al cachorro antes de cogerle la mano a Gala.
— Tus deseos son órdenes para mí —
como había prometido se inclina dejando un beso en la mejilla de la muchacha.
¿Verdad? Pues ya estamos listos, ya tiene su correa puesta, mira —señaló a la puerta, donde el perrito los esperaba y le ofreció la mano a su novio— y pasemos por un chocolate frío, por favor, ¿Se puede?
se rió contra los labios de su novia durante el beso, porque el tampoco se creía la suerte que tenía de que estuvieran juntos y que ella lo quisiera.
— Yo también te amo, Gala. Eres lo mejor que me ha pasado en esta vida y todas las que existen—
Sonrió dichosa, poder tener las atenciones de Lewis era un sueño, así que incluso rió, hasta que sus besos acallaron su voz—Eres un sueño, lo sabes, ¿No es así? Mi sueño más personal hecho realidad —murmuró sonrojada y sonrió de nuevo— y te amo Lewis, como a nadie.