—Alerta de nuevo, la diosa se ha colocado la flor en el pelo. Cogió aire y lo soltó poco a poco, estuvo al borde del desmayo— Está usted preciosa, Perséfone.
NONI, TIENES UN BICHO EN EL BIGOTE. —Alarma, alarma. Podría haberse quejado de la patada s, pero bueno, son cosas que pasan. Protege a tu bitch, bitch—.
—A Edwin también le parecía curioso, pero no iba a quejarse, no señor, pensaba que le quedaba mucho mejor— Curi... —No iba a preguntar si iba borracho— Como te hayas comido mis bombones de licor te dejo eunuco.
-¡Toma ya! ¡Eso le da para seis botes en oferta de Nutella! Los guardó en su canalillo imaginario— En serio, me fui a la cama ayer con el pelo de siempre y ¡fush! ¿Y si me han hechizado? Me estoy muriendo.
¿Sí? ¿Tú crees? Creo que se me ha desteñido el pelo. —Más feliz que una perdiz. Apoyó su derecha sobre el hombro de Noah— No llores, papá. Vendré a visitarte en cada navidad.
Noni, ven a darle un beso en la frente a tu bestie ahora mismo. —La pubertad le habrá dado fuerte, pero Edwin seguía siendo el mismo. Parpadeó cual princesita Disney—.