Cuando te digan que un futbolista no juega donde quiere, acuérdate de esta historia.
En un fútbol donde cada vez prima más el dinero que cualquier circunstancia, hay un hombre que ha rechazado todo tipo de ofertas y ha pasado un año entero en la grada solo por cumplir el sueño de jugar en el equipo de sus amores.
Se llama Álvaro y se apellida Valles. Y cuando llegue el día en que se vista con el escudo del Betis en el pecho, la afición lo recibirá con los honores que pocos merecen.
Hoy se va al cole con la camiseta de las trece barras.
Hoy llegamos al trabajo con la cabeza bien alta.
Hoy presumimos del amor eterno por el Real Betis Balompié.