Ya no pueden manipularnos con el miedo a quedarnos solteras. Porque la vergüenza no es estar sola, la verdadera vergüenza es estar mal acompañada. No lo olviden.
Nunca me he ganado la lotería, pero crecí escuchando: “Yo quisiera una mamá como la tuya”. Supongo que la suerte nos llega a todos de distintas formas.