⚓ Los barcos llevan más de cuatro mil años cargando y descargando en este puerto. Los troncos de cedro para el templo de Salomón llegaron aquí por mar.
El profeta Jonás abordó un barco aquí tratando de huir de D”os. Y a finales del siglo XIX, los primeros inmigrantes judíos que regresaban a Palestina Británica desembarcaron en estas mismas piedras.
Jaffa, conocida en hebreo como Yafo, es una de las ciudades portuarias más antiguas de la tierra habitadas continuamente, y su puerto de piedra ha servido como punto de entrada a la Tierra de Israel para prácticamente todas las civilizaciones que han pasado por la región.
La Biblia registra que la madera de cedro enviada desde Líbano por el rey Hiram de Tiro para la construcción del templo de Salomón fue flotada a Jaffa, y el mismo texto coloca la desdichada salida de Jonás de esta costa exacta.
Los cruzados lucharon por ello. Los otomanos lo mantuvieron durante cuatro siglos. Y cuando el movimiento sionista moderno comenzó a enviar inmigrantes judíos a Palestina a finales del siglo XIX y principios del XX, antes de que Tel Aviv existiera como una ciudad separada, cada uno de ellos desembarcó en el puerto de Jaffa, pisando las mismas piedras antiguas que habían recibido llegadas de cada esquina del mundo conocido por milenios.
Tel Aviv fue fundado en 1909 como un suburbio judío de Jaffa, construido en las dunas de arena justo al norte de la antigua ciudad por gente que acababa de bajar de esos barcos. ✡️
El mismo tramo de la costa mediterránea ha sido el punto de entrada a la patria judía para los inmigrantes que llegan de Babilonia, de Roma, de Europa y de todo el mundo a través de cuatro mil años de historia registrada.
Pero lo interesante de esta historia no es decidir si el azúcar o la grasa eran los únicos culpables, ya que la nutrición moderna ha demostrado que la realidad es mucho más compleja que una explicación única.
Los documentos mostraban que la industria había participado en la financiación y orientación de aquella revisión sin que los lectores de la época fueran informados de ello.
Los resultados fueron publicados en JAMA Internal Medicine y reabrieron una discusión que llevaba medio siglo cerrada para gran parte de la opinión pública.
Todo cambió en 2016, cuando un grupo de investigadores analizó archivos históricos de la industria azucarera y encontró correspondencia que documentaba el acuerdo entre la organización financiadora y los científicos.
La historia permaneció prácticamente olvidada durante décadas y los documentos internos relacionados con aquella financiación permanecieron fuera del debate público.
Eso no significa que todas las investigaciones posteriores estuvieran equivocadas ni que las grasas saturadas dejaran de ser objeto legítimo de estudio, pero la realidad científica era mucho más compleja.
Por eso, durante las décadas siguientes, la relación entre grasa, colesterol y enfermedad cardiovascular ocupó buena parte del debate nutricional y de muchas recomendaciones dietéticas oficiales.
Los lectores, médicos y responsables políticos que consultaban aquel trabajo desconocían que es estudio había sido financiado por representantes de la industria azucarera.
Hoy que ocurra eso quizá no parezca extraño, pero existe un detalle importante: en aquella época las revistas científicas no exigían declarar los conflictos de interés como ocurre actualmente.
Sus conclusiones restaban importancia a la evidencia que relacionaba el azúcar con las enfermedades cardíacas y ponían el foco principalmente sobre las grasas saturadas y el colesterol.
Para ello, decidieron financiar un estudio sobre nutrición y enfermedad cardiovascular realizada por investigadores de Harvard. Fue publicado en 1967 en el New England Journal of Medicine, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo.
Para la industria azucarera, aquel debate representaba una amenaza. Si el azúcar terminaba siendo señalado como responsable, podrían llegar regulaciones, restricciones y una caída del consumo, así que decidieron atacar el problema.
Dos hipótesis ganaban fuerza. Algunos científicos apuntaban principalmente a las grasas saturadas, mientras otros creían que el azúcar también podía desempeñar un papel importante en el desarrollo de enfermedades cardíacas.
En los años 60, las enfermedades cardiovasculares se habían convertido en una de las principales preocupaciones sanitarias de Estados Unidos y los investigadores intentaban responder una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué estaba provocando el problema?
En 1967, tres investigadores de Harvard publicaron un estudio que señalaba a las grasas saturadas como responsables de las enfermedades cardiovasculares. Durante décadas influyó en médicos, gobiernos y consumidores, pero había un detalle que no contaron. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽