Milei, un Galtieri devaluado
La Cadena Nacional de Milei ha terminado en una farsa. Emulando a Galtieri, quien buscó superar la crisis terminal de la dictadura improvisando una guerra contra el Reino Unido, ahora Milei quiere revertir el declive pronunciado de su gobierno haciendo demagogia con la soberanía sobre nuestras islas Malvinas. Después de todo hasta hace solo meses el presidente había dicho que los kelpers debían ser consultados acerca de la soberanía de las islas. Esta improvisación de quién se declara admirador de Margaret Thatcher es una impostura debían corto vuelvo. Al igual que la dictadura, Milei afirma que EEUU estará del lado de Argentina. Si fue falso en el pasado ahora lo será otra vez. En realidad Milei se presta a la maniobra de Trump de chantajear a Inglaterra para que aumente su gasto militar amenazando que si eso no sucede retirará su apoyo a la ocupación ilegal de nuestras islas. Se trata de una maniobra de corto alcance que terminará de la peor manera: con un Reino Unido armado hasta los dientes. La base naval en Tierra del Fuego lejos de apuntar a la recuperación de las islas es un pedido de los EEUU en su competencia con China. Milei nos quiere hacer creer que tener un gobierno entregado al imperialismo yanqui es beneficioso para nuestra soberanía cuando es exactamente lo contrario. Los aliados internacionales de Milei son los que están atrás d del robo de los recursos energéticos de Malvinas, empezando por la empresa israelí Navitas. La recuperación de la soberanía sobre Malvinas debe ser parte de la recuperación de la soberanía sobre el conjunto del territorio nacional, algo incompatible con el gobierno de Milei.
Hoy murió el jugador argentino por el cual se inventaron las tarjetas rojas.
23 de julio de 1966, cuartos de final: Argentina vs Inglaterra en Wembley.
El árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó a Rattín (minuto ~36) por protestar y "mirada malintencionada" (según el juez).
Problema grande: No existían tarjetas. El árbitro le hacía señas, pero Rattín (que no hablaba alemán ni inglés) no entendía y pidió un intérprete. Se quedó en la cancha casi 10 minutos discutiendo.
El caos fue total: Rattín se sentó en la alfombra roja del palco de la Reina Isabel II, estrujó un banderín inglés, y el partido casi se suspende. Inglaterra ganó 1-0.