El error más grande es no haberle rogado, suplicado a Di María que jugara un mundial más. No se dimensionó que era casi tan importante como si Messi hubiera decidido no jugarlo.
Con Di María en cancha: fabrica el penal, mete el 2-0, genera situaciones, el baile de todos los tiempos.
Sin Di María: Lo saca a los 64', nos empatan 2-2.
Si tienen la oportunidad de ir a ver “El Último Conjuro” desaprovéchenla, esta culerísima, a parte todos nos estábamos cagando de risa, los efectos tan bien bien culeros, están mejor los de la rosa de Guadalupe jajaja