@luzmatobon@anacrisrestrepo@jrestrp La gente está molesta con el hecho de que los periodistas hayan abandonado su oficio para abrazar agendas y proyectos políticos.
Si prefieren ser activistas a ser periodistas están renunciando a las protecciones de las que gozan como periodistas y reciben palo como activistas.
Un llamado a los que piensan votar en Blanco
No soy abelardista. No pertenezco a la manada, no repito “firmes por la patria”. De hecho, si Abelardo de la Espriella llega a la Presidencia, seguramente ejerceré frente a su gobierno el mismo control ciudadano que hice con los gobiernos de Duque y Petro.
Pero en esta elección tengo una convicción: desde el punto de vista democrático y moral no hay equivalencia entre las dos opciones. Mi voto será por Abelardo de la Espriella, no como acto de adhesión incondicional, sino como decisión de defensa constitucional frente a la continuidad de un proyecto que, a mi juicio, representa un riesgo inminente para la democracia .
Y Negar ese riesgo, a estas alturas, exige una dosis muy alta de ciego sesgo. Pues las alternativas que tenemos al frente no son iguales.
Sobre la candidatura de Cepeda: gobernadores, alcaldes, altos mandos militares y distintos medios han advertido las presiones de grupos armados sobre la población para coaccionar el voto. Y el país no puede normalizar que el “voto fusil” se convierta en parte del lenguaje electoral ordinario.
Esa es, quizá, una de las mayores derrotas morales de nuestra época: que, pese a esas denuncias, algunos pretendan hacernos creer que Cepeda " se la juega por la vida" o que representa la opción más ética.
A ello se suma otro riesgo: la continuidad del proyecto constituyente . Cepeda últimamente ha sido ambiguo sobre el tema, para facilitar adhesiones oportunistas, pero nadie puede ignorar que la constituyente es pieza central del proyecto político petrista. Y la historia latinoamericana enseña que las democracias también pueden desmontarse invocando al pueblo y reformando las reglas del juego desde adentro.
Además, Cepeda es la continuidad de un gobierno marcado por la corrupción, la destrucción del sistema de salud, el deterioro de la seguridad, la complacencia frente a estructuras armadas y el irrespeto permanente por los límites institucionales. Que ha degradado la dignidad presidencial. Por eso, un voto por él es legitimar esa forma de gobernar.
Pero incluso si alguien considera que ambas opciones son igual de malas, populistas o riesgosas, hay una razón institucional para no ponerlas en el mismo plano: con Abelardo seguiremos teniendo Constitución del 91, separación de poderes y herramientas para hacer oposición. Con Cepeda, en cambio, estaríamos ante una reelección material del petrismo, pero con muchos menos contrapesos.
Y es que Cepeda iniciaría gobierno con fiscal, procurador y contralor elegidos por Petro; consolidará mayorías en la Corte y en el Banrepública; y contará con una bancada significativa en el Congreso, reforzada por mermelada. En ese escenario, los controles que limitaron parcialmente a Petro dejarán de funcionar.
El resultado sería lo que el profesor Mauricio Gaona llama una dictadura constitucional: un régimen que conserva apariencia de democracia, pero vacía de contenido la separación de poderes, los controles institucionales y el sistema de pesos y contrapesos.
Por eso, más allá de simpatías o antipatías personales, esta elección exige un balance serio. No se trata de escoger un líder perfecto. Se trata de preservar las condiciones mínimas para seguir discutiendo en libertad, haciendo oposición y defendiendo la democracia.
Frente a Abelardo, habrá control, crítica y oposición. Frente a Cepeda, el riesgo es que mañana ya no existan las mismas herramientas para ejercerlas.
la contratista se confunde al describir a Caro y termina describiendo a su jefe Benedetti.
Mejoraría mucho la discusión pública en este país si se le deja de decir violento a quien piensa diferente.
Periodistas, socialbacanería ¿No les da vergüenza llevar peleando con una cuenta no oficial del candidato? Al menos revisen el perfil de lo que citan. Qué poco prolijos
A mí me sorprende que haya líderes políticos que insistan en que no son petristas, aun cuando apoyaron a Petro en 2018, apoyaron a Petro en 2022 y ahora apoyan a Cepeda en 2026.
¿Por qué se avergüenzan?
Gracias a @minuto60com y a @ferrojasparra, su director, por esta honrosa invitación como columnista. En mi primera columna mi mayor dolor con Petro en el poder: La militancia de izquierda, ¡qué decepción! https://t.co/JfS5lyHzgc
To George and Laura, Bill and Hillary — we're grateful for your friendship, counsel, and devotion to this country. And to Joe and Jill, thank you for being on this journey with us.
ATENTOS: Corte Suprema ordena captura de la senadora @marthaperaltae. En estos momentos la policía hace presencia en su residencia en Bogotá para conducirla a la Corte!
El petrismo está haciendo hasta lo imposible por ayudar a Beto Coral, pero por el niño que murió por falta de atención médica y medicamentos no movieron un dedo, hasta el presidente le echó la culpa a la mamá.
El petrismo es una enfermedad del alma!
Los que están diciendo que el país se incendia si Abelardo gana la presidencia, en realidad están queriendo decir que ellos lo van a incendiar como lo hicieron en 2021 si su candidato pierde la presidencia.
Son los mismo que se ponían casco y la bandera de Colombia al revés.
Yo voto en contra de que le sigan entregando el país a criminales con el cuento chimbo de la paz. Con narcotraficantes y sicarios no se negocia. Y no se les olvide que el primero en irrespetar el acuerdo fue Iván Cepeda al ponerse del lado del narco Santrich
Hacer campaña y votar por Petro, para después hacerle oposición a Petro y terminar nuevamente votando por el heredero de Petro bajo el argumento que es distinto a Petro, mientras Petro le hace campaña.
El nuevo gobierno elegirá dos magistrados de la Corte Constitucional, Procurador, Contralor, Fiscal General y Defensor del Pueblo.
Suficiente para empujar una Constituyente sin contrapesos.