Desde afuera tu vida se ve fácil. Porque casi nadie sabe por lo que has tenido que pasar, tampoco les importa. Lo importante es que lo sepas tú, recuerda todo el esfuerzo que has hecho y que a pesar de la mierda que te ha tocado comer, acá sigues. Dándola toda. Ponte esa medallita y sigue así. Hay días jodidos, pero cada cierto tiempo llega algo maravilloso. Hay que vivir.
Hay inclusión para cualquier MARICONADA, pero no hay protocolos para un niño con implante coclear que se golpea tan fuerte la cabeza, justo del lado del implante.