Para mí, una de las peores cosas de la vida adulta es tener que recoger los pedazos de ti y tener que guardarlos en el bolsillo y salir a cumplir con tus responsabilidades del día, no importa si estás triste o cansado.
Era magistrade. Te guste o no. Estés de acuerdo con el lenguaje incluyente o no. Te incomode o no. Era magistrade.
Y lo MÍNIMO que podemos hacer, en un país en el que se respira una transfobia rampante, es honrarle en SUS términos. Hasta el final.
Descanse en paz, magistrade.
El magistrade Ociel Baena fue una persona que priorizó la visibilidad y la autenticidad por encima de muchas cosas.
Fue una persona valiente, pero controversial. Fue una persona que generó opiniones divididas en cuanto al cómo hacía las cosas. Yo mismo confieso haber tenido opiniones encontradas, pero estoy seguro que sin importar nuestras posturas, todos coincidiremos en exigir justicia y en exigir medidas más severas para frenar los discursos y crímenes de odio.
¡NADIE MERCE MORIR POR SER QUIEN ES!