Me di cuenta que lo que cura no es el contacto cero, ni el tiempo, ni siquiera la terapia, lo que en realidad te cura es aceptar tus sentimientos, dejarlos existir, saber lo que mereces y que no necesitas superar al 100% las cosas para vivir una vida feliz y tranquila.
Hay personas que nunca van a saber cuánto las quise, cuánto las extrañé, las lloré, las soñé, las necesité, las esperé y cuánto amor y vida me costó dejarlas ir.
El 31 de diciembre me echaré una llorada y despediré este año aplaudiendo mi valentía, porque solo yo sé lo que me ha costado y solo yo se por lo que pasé