Anoche hice juntada con compás del laburo en casa.
Hacia al menos dos años que no armaba nada en casa y eso era algo que yo solía hacer bastante seguido porque me sentía feliz anfitrionando
Una de las cosas que me sacó la depre low cost que padecí fue esa.
Ya hoy volver a hacer eso es un síntoma de que el tratamiento psiq al que me allané (bastante tarde. Digamos todo) dió sus frutos y si bien estuve bastante ansiosa en la previa y no me faltaron momentos donde pensé el suspender. Al final la cosa salió muy bien y ya me dispongo a armar la próxima con mis compas de la UB
Una de las peores cosas de la depresión es ese ser extraño en el que te convertís que no logra conectarse con nada de la persona que fuiste y tampoco tiene capacidad siquiera de intentarlo y cuando logras empezar a volver es casi como volver a respirar con toda la potencia de tus pulmones
Conduzco para Uber. Sobre todo en turnos de noche. La semana pasada recogí a un anciano a las 11 de la noche. Se subió al coche y me dijo: «Necesito que me lleves a cinco sitios esta noche. Te pagaré 500 dólares en efectivo. Pero no puedes preguntarme por qué hasta que hayamos terminado». Me dio cinco direcciones. Primera parada: una casa en las afueras. Se sentó en el coche. Se quedó mirándola fijamente durante diez minutos. Llorando en silencio. «Vale. Siguiente». Conduje.
Segunda parada: una escuela primaria. Vacía. A oscuras. Salió. Caminó hasta el patio. Se sentó en un columpio. Se quedó allí veinte minutos. Volvió al coche. «Enseñé aquí. 43 años. El mejor trabajo que he tenido nunca». Tercera parada: una cafetería. Entró. Pidió un café. Se sentó solo en una mesa. No se lo bebió. Solo se sentó. Mirando a su alrededor. Quince minutos. Volvió. «Mi mujer y yo tuvimos nuestra primera cita aquí. 1967». Cuarta parada: cementerio.
Se bajo en el cementerio. Caminó hasta una tumba. Se quedó allí. Hablándole. No podía oír lo que decía. Treinta minutos. Cuando volvió, tenía los ojos rojos. «Mi mujer. Hoy hace tres años». Quinta parada: el hospital. Me pidió que aparcara. Que esperara. «Esta es la última». Me miró. «Ahora te diré por qué. Tengo cáncer en fase cuatro. Me quedan semanas. Quizás días. Esta noche quería ver toda mi vida. Por última vez. Antes de que ya no pueda hacerlo».
Empecé a llorar. Allí mismo. «La casa, donde crié a mis hijos. La escuela, donde encontré mi propósito. El restaurante, donde me enamoré. El cementerio, donde me despedí. Y aquí. El hospital. Donde me ingresaré esta noche. La planta de cuidados paliativos. No voy a volver a casa». Me entregó 500 dólares. «Gracias por acompañarme a lo largo de mi vida. Eres el último desconocido que será amable conmigo. Quería que fuera amable. Tú lo hiciste amable».
Rechacé el dinero. «No puedo aceptarlo». Él insistió. «Por favor. No tengo a nadie a quien dejárselo. Mis hijos no me hablan. No me queda ningún amigo. Me has dado tres horas de amabilidad. Eso vale más que 500 dólares para mí». Salió del coche. Cogió su pequeña maleta. Se dio la vuelta. «¿Cómo te llamas?». «Marcus». «Gracias, Marcus. Por ser lo último bueno que me ha pasado». Entró en el hospital. Yo me quedé sentado en el coche. Llorando. Durante una hora.
No podía dejar de pensar en él. Volví al día siguiente. Pregunté por él. «Sr. Patterson. Habitación 412». Llevé flores. Llamé a la puerta. Estaba en la cama. Sonrió cuando me vio. «Marcus. Has vuelto». «No podía dejarlo así. ¿Estás bien?». «Me estoy muriendo. Pero anoche pude ver mi vida. Así que sí. Estoy bien». Hablamos durante dos horas. Sobre su esposa. Sus alumnos. Los niños que dejaron de llamarle. La vida que había vivido.
Le visité todos los días durante dos semanas. Le llevé café. Le leí las noticias. A veces me sentaba en silencio. Me lo contó todo. Los arrepentimientos. Las alegrías. Los momentos que reviviría. «Pensaba que moriría solo», me dijo un día. «Pero tú estás aquí. Un extraño que se convirtió en familia en mis últimos días. Eso es un regalo». Le cogí la mano. «No vas a morir solo. Ya no». Lloró. «Gracias por verme. Cuando era invisible».
El Sr. Patterson falleció un martes a las 3:17 a. m. Yo estaba allí, sosteniendo su mano. Sus últimas palabras fueron: «Díselo a la gente. Diles que miren a los desconocidos. Que los miren de verdad. Todos estamos muriendo. Algunos más rápido que otros. Pero todos vamos hacia algún lugar. Sed amables en el camino. Tú fuiste amable. Salvaste mis últimos días». Cerró los ojos. El monitor cardíaco marcó una línea recta. Me quedé otra hora. No podía irme. Murió con alguien. Eso era importante.
A su funeral asistieron seis personas. Yo. Tres enfermeras. Un abogado. Un antiguo alumno que vio la esquela. Eso es todo. Un hombre que enseñó durante 43 años. Amó a una mujer durante 52. Vivió 81 años. Seis personas. Yo hablé. «El Sr. Patterson me enseñó algo en sus últimas dos semanas.
Cada desconocido es el mundo entero de alguien. Cada pasajero de Uber tiene una historia. Cada persona con la que te cruzas está viviendo, muriendo y esperando que alguien la vea. Me pagó 500 dólares por llevarlo en coche a través de su vida. Pero él me dio algo que vale más. El conocimiento de que la amabilidad con los desconocidos no es algo extra. Lo es todo. Porque todos somos desconocidos. Hasta que alguien se detiene. Mira. Escucha. Se queda». Guardo los 500 dólares en la guantera. Nunca los he gastado. Son un recordatorio.
"MI PAPÁ MURIÓ HACE 10 AÑOS. AYER… ME ESCRIBIÓ UN CORREO" 💬💔
Asunto:
“Ya vi que te vas a casar. Abre el archivo adjunto”
No creo en fantasmas.
Nunca creí. Soy ingeniero. Vivo de datos, lógica, causas y efectos. De cosas que se pueden explicar
Por eso nada me preparó para ver el nombre de mi papá en mi bandeja de entrada… Con fecha de hoy
No sentí miedo.
Sentí vacío.
Mi papá, David, murió cuando yo tenía 15 años. Cáncer de páncreas
De esos que no avisan y no perdonan.
En sus últimos meses pasaba horas encerrado en su estudio, frente a la computadora
Mi mamá decía: Está ordenando sus cosas. Yo pensaba que cerraba cuentas. No sabía que estaba peleando contra el tiempo… Por mí
Cuando murió, el mundo se apagó. Me quedé siendo un adolescente sin manual:
sin papá, sin respuestas, sin saber cómo se vive así
Entonces llegó el primer correo. El día que cumplí 18. 12:01 a.m
Asunto: Ya eres legal.
Casi dejo caer el celular
Era su voz.
Feliz cumpleaños, hijo. Hoy ya eres un adulto… Y vamos a tomarnos un buen vino juntos
Me mandó al garaje.
Ahí estaba la botella que compró el día que nací. Lloré en el piso como no lloré ni en su funeral
Ese día entendí todo: correos programados para no perderse mi vida. Para seguir siendo mi papá incluso muerto
Pero lo de ayer fue distinto.
Ayer le pedí matrimonio a Clara.
No lo publiqué. No lo conté. Solo mi mamá y dos amigos lo sabían
Y aún así, hoy llegó otro correo.
Asunto: Operación Boda.
Pensé lo peor.
Que alguien había hack3*do su cuenta
Que era una broma cruel. Abrí el archivo. Y ahí estaba él. Cansado. Enfermo. Pero sonriendo. Con su corbata azul
Hola, futuro novio. Hoy no puedo estar ahí para ayudarte… Así que vamos a practicar.
Diez minutos siendo mi papá otra vez.
Corrigiéndome. Calmándome
Respira… No aprietes tanto, por la izquierda… Yo no veía el video Yo estaba ahí con él
Al final se acercó a la cámara: Hijo, no importa con quién te cases, mientras se ría de tus chistes malos. Si se ríe, es ella
El matrimonio no es 50/50… Es 100/100 del que pueda darlo ese día. Yo voy a estar ahí. En primera fila. Aunque no me veas.
Cuando terminó, entendí algo: Mi papá no estaba ordenando papeles. Estaba dejándome un mapa para la vida
Mi tío tiene instrucciones para enviar esos correos en cada momento importante. Tal vez haya uno para cuando tenga un hijo o compre mi primera casa
La tecnología puede ser fría.
Pero el amor… El amor es capaz de atravesar el tiempo, la muerte y el silencio solo para decirte: 💬 “Arréglate la corbata, hijo. Hoy es un gran día”
🥹En Córdoba, una piba pidió comida por delivery, se la trajo un venezolano🇻🇪 y no perdió la oportunidad de abrazarlo y felicitarlo♥️
Argentina mejor país del mundo🇦🇷
Si usted no es venezolano y no sabe lo que es vivir 27 años bajo una tiranía, no ha perdido 22lbs de peso por las políticas económicas socialistas del régimen, no sabe qué es emigrar y tener años sin ver a su familia, no sabe qué es andar como un paria sin documentos, no ha vivido represión y tortura de sus seres queridos; sepa entonces que la superioridad moral es de muy mal gusto. De pésimo gusto, de hecho.
TIRÓ SU CAMIONETA POR UN BARRANCO PARA MATAR A SU PAREJA EN NEUQUÉN
Mabel Rosana López Fernández, de 37 años, murió luego de que su pareja arrojara intencionalmente una camioneta por un barranco en la ruta provincial 13, cerca de Zapala. El acusado fue detenido e imputado por femicidio, un delito con pena de prisión perpetua.
La víctima había sido golpeada horas antes y logró escapar, pero el agresor la encontró, discutió con ella y ordenó a dos compañeros de trabajo testigos: “Bajen que tengo que hablar con ella”, antes de lanzarse al precipicio.
Testimonios
“La camioneta cayó de punta y dando vueltas. La víctima quedó gravemente herida, tendida en el agua y pidiendo ayuda. La víctima no llevaba puesto el cinturón de seguridad y no pudo escapar del vehículo antes de la caída.” — Laura Pizzipaulo, fiscal del caso.
“Mi rayo de luz, hermana, amiga, compañera… te llevaste una parte de nosotros con vos. Nos dejaste a los tres príncipes sin su reina.” — Carlos López, hermano de la víctima.
(+) en Clarín: https://t.co/NOlKdpaix6
Una mujer es asesinada por ser mujer cada 36 horas en Argentina. Nos matan a piñas, ahorcadas o a tiros. Aparecemos en una bolsa o en un pozo. O no aparecemos. Casi siempre nos mata un conocido. Muchas veces, una ex pareja. El problema es URGENTE. Si lo negás, sos cómplice.
Culpables del triple femicidio en La Matanza:
- Las mismas asesinadas
- Las madres de las asesinadas
- Las dos asesinadas mayores de edad
- La madre de la asesinada menor de edad
Que quede bien claro que ningún hombre que las calcinó, descuartizó y enterró es el culpable.
El colectivo Ni Una Menos convocó a una concentración a las 19:00 en Plaza Flores para exigir justicia por el triple femicidio de Morena Verdi, Brenda Del Castillo y Lara Gutiérrez.
https://t.co/UgSv4IWAKt
¿A quién se le pudo ocurrir esta aberración? No es una publicidad, es un ataque misógino espantoso que debemos repudiar con toda fuerza.
En este mismo momento tenemos varios juicios contra la empresa Shell por discriminación, se ve que sientan jurisprudencia para sus estaciones de servicio.