No hay país mas desagradecido con la sanidad que este y luego esperan que estemos al 200% a pie de cañón cuando vuelva a pasar otra cosa. Amo y adoro mi trabajo pero la cara de decepción no se quita.
Pero luego claro, es obligatorio que me vea mi médico en su consulta para contarle mi vida durante la cuarentena o que mi enfermera me haga un control de peso y la tensión de forma urgente porque no puede esperar.
Que triste que hayamos pasado de ser “héroes” en el mes de marzo a “vagos y sinvergüenzas” en el mes de agosto y que encima dudéis de los contagios y las irresponsabilidades de la gente.
Cada uno de nosotros somos como una pieza de puzle. A diferencia de un rompecabezas corriente, podemos encajar con varias piezas distintas, pero hay una que es la idónea, el complemento perfecto. Esa pieza es única. Solo hay una en el mundo