La Cañada Real no es un supermercado de droga, es un asentamiento humilde.
A los asesinados por ETA no los asesinó ETA, los asesinó el terrorismo.
Los terroristas no son terroristas, son hombres de paz.
No es odio a los hombres, es feminismo.
El lenguaje de la nueva normalidad.
Unas pensaban en las consecuencias de los actos. Las otras vivían en el «carpe diem» de la despreocupación y la inmediatez. Adivina quiénes se dieron de bruces con la realidad.
Mientras los trabajadores han pasado una vida sudándola para conseguir un hogar donde vivir, el gobierno social-comunista legaliza la “okupacion”. Para el comunismo no existe la propiedad privada, por qué en su vida han trabajado, ni se han ganado un duro de manera honesta.
Soros, Gates, Netflix, Amazon, Facebook y Twitter, los gobernantes totalitarios del mundo con los comunistas a su servicio ejecutor.
El mundo feliz distópico ya está aquí.
Las votaciones se han convertido en una farsa.
La soberanía popular-nacional ya no existe.
Ningún gobierno va a acabar con el español por decreto aunque quisiera, pero es triste q el Gobierno de España no lo defienda y de paso tampoco defienda el derecho de cualquier español a estudiar en su idioma en colegios y universidades pagados por todos https://t.co/5HYhhX0Wg8
Ella, Simone, estaba rezando cuando la decapitaron en una iglesia. George Floyd delinquiendo, como era habitual en él. Él recibió homenajes en todo el mundo, de artistas de Hollywood y políticos españoles. La católica Simone Barreto Silva víctima del islamismo será ignorada.
Esto es muy peligroso.
Son los jueces -y sólo los jueces- quienes deben discernir cuándo hay, y cuándo no, mensaje de odio, a la luz del Código Penal y de la doctrina de TS, TC y TEDH.
Que lo haga el Gobierno es un tipo de censura incompatible con el Estado de Derecho.
PedroJota considera que el ocio nocturno, ese que da de comer a centenares de miles de españoles, es malo y hay que reprimirlo. Pero no las fiestas suyas de alto copete, por supuesto. Hoy sabiendo de su juerga con toda la casta, sus palabras son aun más cínicas y grotescas.
Si tienes comida en el frigorífico, un techo que te cubra y una cama en la que dormir y además, tienes algo de dinero ahorrado, estás entre el 8% de la población mundial. El 92% no llega a esto.
En los difíciles momentos que vivimos, recordar esto puede ser de una gran ayuda.