Paul Karason, un hombre de Washington, llamó la atención del mundo cuando su piel tomó un tono azul-gris que parecía imposible. Lo que para muchos fue una curiosidad viral, para él fue el resultado de una decisión que cambió su vida.
Karason consumió durante años plata coloidal elaborada en casa y también usó productos tópicos con plata buscando aliviar problemas como sinusitis, irritaciones en la piel y malestares digestivos. Con el tiempo, las partículas metálicas se acumularon en sus tejidos y provocaron argiria, una condición rara y permanente que tiñe la piel de azul.
Médicos y especialistas han confirmado que la argiria no tiene tratamiento que revierta el color, y que su aparición se relaciona directamente con el uso prolongado de plata en altas concentraciones. Su caso fue documentado por medios estadounidenses y se convirtió en un recordatorio sobre la importancia de consultar a profesionales antes de usar remedios no regulados.