Nadie tiene la obligación de creer en ti, de confiar en tus procesos y tus metas. Es nuestro deber creer, crecer y hacerlo realidad, es una responsabilidad que no se puede transferir.
"Es claro y definitivo el cómo les encanta recibir atención de los demás, pero se esfuerza poco o nada en retribuirle una pizca de atención a quien les ofrece un toque de ella"