Eres mapa y laberinto,
lo que no cesa de insistir.
Eres grieta en el discurso,
grito ahogado,
pacto roto con el ayer.
Eres síntoma:
deseo exiliado,
la palabra que habita la piel.
Dime lo que un corazón
puede soportar
de luz y de sombras,
cuánto de soledad, cuánto de frío,
qué heridas no seremos capaces de cerrar,
quién olvidará primero.
Dime cuántas veces se puede lanzar
la misma piedra en el vacío
y a quién va a golpear
cuando regrese.
Berta Piñán