Hay que dejar que los chavales camelen.
Eso sí, el aura que yo he visto farmear en las barras de los bares no la he visto en ninguna batalla.
Y de callao.
Bajar a la playa. Instalar el campamento: silla, sombrilla, neverita.
Y que se te pongan al lado con la pelotita.
Pero en ese momento saco mi lata y se me pasan todos los males.
Me gusta pensar que hoy, Día de la Cerveza, celebramos todas esas cosas para las que la cerveza es en realidad la excusa.
Celebramos juntarnos de nuevo. Celebrarmos salir del curro. Celebramos partirnos la caja con los compis de siempre.
Por eso, feliz #DiadelaCerveza.
En la playa se está flama y en el campito de escándalo.
Pero como se está bien de verdad es de vacaciones con una Cruzcampo en la mano.
Y, si no, desmiéntemelo.