"Ahora somos amnésicos espirituales. Porque nos hemos llegado a acostumbrar a percibir principalmente el mundo externo construido y proyectado por nuestras mentes sensorialmente orientadas, hemos perdido la conciencia del mundo tal como es: espiritual, total y por completo libre de los obstáculos y envolturas de la masa de imágenes e ideas ilusorias y engañosas que hemos inventado en los juegos que hemos estado jugando. Los juegos se han hecho reales para nosotros; lo Real ha dejado de existir. Hemos dejado de saber lo que realmente somos; solo sabemos lo que pensamos que somos, junto a lo que piensan que somos. Nos hemos olvidado de nuestro verdadero origen; hemos perdido de vista nuestro verdadero destino. Nos identificamos con nuestros cuerpos. Hemos perdido la conciencia de nuestra inherente inmortalidad. Y al ser inconscientes, no podemos conocer real y totalmente.
Sin conocernos a nosotros mismos, nos hemos descentrado y hemos sido lanzados a la periferia de nuestras vidas, y vivimos ahora en el margen más externo de nuestra existencia total: el cuerpo físico. Al vivir como lo hacemos ahora, solo como cuerpos físicos, hemos perdido lo que antes poseíamos: la habilidad para vivir como seres no físicos, como seres espirituales. Al haber perdido esa habilidad, hemos sido privados también de los poderes de la espiritualidad, principalmente nuestra conciencia de ser almas inmortales, nuestra conciencia de la presencia de Dios incluyendo nuestra unicidad con Él, la comunión con los seres espirituales, la percepción de dimensiones no físicas de la existencia, la paz que sobrepasa el entendimiento terrenal, la sabiduría que otorga la conciencia espiritual y la alegría y dicha que le son inherentes a nuestra verdadera naturaleza."
Dr. Benito F. Reyes, El Morir Consciente
La #mediocridad y la indiferencia intelectual pueden ser frustrantes, especialmente en una era donde al alcance de todos. La mediocridad a menudo surge de la conformidad y la falta de motivación para sobresalir o cuestionar el status quo. La indiferencia intelectual, por otro lado, puede ser el resultado de la sobrecarga de información, donde las personas se sienten abrumadas y optan por desconectarse.
En la #sociedadactual, la cultura de la inmediatez y el consumo rápido de contenido puede contribuir a estos fenómenos. Las redes sociales y los medios de comunicación a menudo priorizan el entretenimiento superficial sobre el contenido profundo y reflexivo. Esto puede llevar a una falta de interés en el pensamiento crítico y el debate intelectual.
Sin embargo, no todo está perdido. Existen comunidades y movimientos que valoran el conocimiento, la creatividad y la innovación. La clave está en buscar y fomentar espacios donde se celebre el pensamiento crítico y se desafíen las ideas preconcebidas.
"Todos los seres de los diferentes reinos de la naturaleza están vinculados entre sí; seamos o no conscientes de esto, estamos unidos a los seres que se encuentran por debajo y por encima de nosotros. Existe una jerarquía viva en la naturaleza y es gracias a ella, al vínculo que nos une a todos los seres superiores, que tenemos la posibilidad de elevarnos, pero también estamos unidos a todos los seres que están por debajo de nosotros, los animales, las plantas, las piedras, y este vínculo es extremadamente poderoso. Si nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestros actos son honestos y puros, recibiremos del Cielo fuerzas benéficas que se verterán en nosotros a través de esta cadena viva e ininterrumpida de las criaturas.
Estas corrientes divinas no se detienen en nosotros, nos atraviesan y descienden hasta las criaturas que están situadas por debajo y que igualmente están unidas a nosotros en los reinos animal, vegetal, mineral. Así es como cada estado armónico que vivimos influencia benéficamente no sólo a los humanos que nos rodean, sino a todos los hermanos y hermanas que son también para nosotros los animales, las plantas y las piedras. Y al mismo tiempo, gracias a otra corriente de circulación, las energías vuelven a subir hasta los reinos superiores de la naturaleza.
Este fenómeno se puede comparar a las dos corrientes que circulan en el tronco de los árboles. La corriente que desciende transporta la savia elaborada que alimenta el árbol, mientras que la corriente que asciende transporta la savia bruta hasta las hojas en donde se transforma. En el Árbol cósmico el hombre también se encuentra en el paso de dos corrientes que lo atraviesan y debe aprender a trabajar conscientemente con ellas. El que se esfuerza por vincularse a la cadena viva de los seres es alimentado, abrevado sin cesar, mientras que el que cree poder separarse de esta cadena, ya no tiene la posibilidad de tomar de ella energías y se debilita porque ¿de dónde podrá recibir el impulso, la inspiración, la sabiduría, el amor, las fuerzas necesarias para la vida de todos los días? “Las encontrará en sí mismo", dirán ustedes. Sí, quizá por algún tiempo, pero pronto agotará sus reservas. Incluso si ha comenzado con proyectos vastos, deberá interrumpir sus trabajos porque es imposible realizar algo grande si uno no permanece vinculado a la cadena viva de las criaturas. Es exactamente como si una lámpara se imaginara que pudiera aclarar sin estar conectada a la central eléctrica. Pues no; es la central la que envía la corriente, la lámpara sólo es un conductor.
En realidad, querámoslo o no, estamos vinculados, estamos conectados a la Fuente Divina, pero este vínculo debe llegar a ser consciente; de esta manera, nos beneficiaremos plenamente para nuestra evolución y la de todas las criaturas en el universo. El hombre puede ser poderoso, puede hacer milagros, pero sólo con una condición: que se vuelva un conductor consciente de las energías de arriba."
Omraam Mikhaël Aïvanhov, El Hombre En El Organismo Cósmico