Que curioso, alguien me dijo que un hombre nunca debe hacer llorar a una mujer y justo ese mismo que lo dijo ha hecho llorar más veces a la mujer que lo amaba.
Muchas veces me dijeron que llorar era un acto débil y por más que intento que se me grave y demostrar que no lo soy, siempre vengo siendo débil ante ellos, porque por más que intente cuando algo me duele o entristece siempre termino llorando y pues bueno, soy débil.
Muchas veces me pregunto, ¿de dónde tomó fuerzas o cómo le hago para seguir?
Respiro profundo y solo pienso: De Dios, porque si por mi fuera, hace mucho me hubiera rendido.
Me tragué la idea de un nosotros, porque todo el que nos veía hablando creían que éramos algo, en automático preguntaba si lo decían por mi, pero siempre decían que era por ambos.
Yo me puedo hacer ideas, pero que la gente crea lo que yo creí, es algo raro.
Mientras estaba sentado, lo escuchaba hablar, observé y me preguntaba el porqué del sentir, destruyó toda ilusión al escucharle decir una palabra a la cual hice una pregunta, no queriendo escuchar la respuesta, pero tenía que oírla, respondió y mi corazón se hizo chiquito.
Es increíble como a las personas les encanta un ambiente laboral pesado, basado en abusos, faltas de respeto y excesivo de trabajo, es ahí cuando entiendo que naturalmente somos seres humanos acostumbrados a lo malo y esto, por la falta de valores y principios.
Necesitaba decepcionarme de ti para por fin dejar de pensarte, necesitaba la realidad para saber que tus intenciones nunca fueron las que me hacías creer, siempre creí que eras bueno y aún con tus defectos yo iba a quererte, pero caí en la realidad y los ojos se me abrieron.
He entendido que cuando realmente le gustas a alguien, a pesar del trabajo y de tus actividades, siempre busca TIEMPO para verte, hablarte o escribirte, cuando no, simplemente busca pretextos.