Soy tan transparente que se me nota todo, cuando me quiero ir de un lugar, cuando alguien me cae mal, cuando estoy triste, juro que es algo que no lo puedo evitar.
Me atrevo a decir que una de las tristezas más profundas es aquella que ya no necesita lágrimas. Te recuestas en la cama y sientes que algo dentro de tí se apagó. No lloras, no esperas, no deseas nada; solo permaneces ahí, intentando existir, mientras el mundo sigue.