¡Eureka! Se acomoda las gafas, que según ella son super cool, y enseguida teclea su número de celular.
Ahí, se lo devuelve con sonrisita en el rostro.
— Espero tu mensajito entonces.
— Peluche dices. Luego a media noche estás embarrandome la pija por el culo. ¿Crees que no sé por qué buscar ser la cuchara grande?
Y no es queja. Disfruta tener la poronga de su novia dentro, pero... vamos. El tamaño a veces es demasiado. ¿
Parece que tocó un nervio sin querer. (?)
⠀⠀——Pero solo te saqué de esa máquina del demonio para que me acompañaras a dormir, que sin un peluche tan lindo no puedo...
Está, claramente, haciéndose la inocente.
¡Hijo de puta! Eso le dolió. Con lo gordo que tiene el culo, afortunadamente, no pasa más allá de que tiemble ligeramente. Una nalga se mantiene en movimiento, y roja, tras haber recibido el duro azote.
¿Contento ya?
¿Solo uno? Difícil... Tendrá que disfrutarlo al máximo.
Mano poso en ese culo inquieto, acariciando la zona en círculos un momento, antes de alzar la derecha y dar un duro azote que marco la mano en su trasero.
Adora ese sonido.
¡Que no sabe socializar! Su mejor técnica es quedarse mirándola, de lejitos. Da pasos pequeñitos, pero nada más.
— ¡H-hola, muñeca! ¿Hace mucho que estás viva?