Nunca me voy a olvidar la primera vez que vi ésta escena. Jamás me reí tanto frente al televisor. Te amo The Office y te veré en loop hasta el final de mis días
Que me importa que haya metido un gol. Lo odio a villa. Odio su cara, odio su forma de festejar, odio sus bailes, odio como habla, odio que haya vuelto a Boca. Odio a villa.
Una cámara siguió a Lionel Messi durante el partido contra Inglaterra. Su genialidad, su esfuerzo, sus gestos, sus frustraciones momentáneas, su desahogo en el empate y su felicidad en el triunfo. También sus sonidos, incluso el disparo de las cámaras. Todo está ahí.
Es Messi jugando con una intensidad absoluta a los 39 años. Encarando a jugadores mucho más jóvenes y ganándoles, engañándolos, escondiéndoles la pelota. Es el fútbol que nos emocionó en este Mundial. El de un hombre que jugó así mientras la vida de su padre se apagaba.
Y entonces esa entrega adquiere otra dimensión. Es Messi ofreciendo el cuerpo a los otros, a esa excitación que se escucha cuando arranca con la pelota y el sonido del estadio se eleva. Por eso la gratitud eterna, aunque tantos, en tantos lugares, no lo entiendan. O no les interese entenderlo.
Fuente del video: YouTube/AntonioProds
Una diputada gringa repitiendo que somos un país racista porque nos aplica el marco teórico de una nación que tuvo su peor guerra porque la mitad de la población quería sostener la esclavitud. Nunca nos pasó: la libertad para todos los nacidos en suelo argentino llegó en 1813, antes que nuestra declaración formal de independencia y medio siglo antes de Lincoln.
Un dirigente de izquierda europeo, el simpatiquísimo @yanisvaroufakis del Club Deportivo Yo, da clases sobre multiculturalismo a un país que nunca colonizó a nadie, que recibió e integró ocho veces su población en menos de cincuenta años y que, al día de hoy, mantiene una de las legislaciones migratorias más abiertas del mundo, que hacen que sigamos incorporando diversidad a nuestro pueblo.
Pregúntenle por el trato a los venezolanos en nuestro país y compárenlo con lo que les van a contar del resto de los del continente o midámoslo con las políticas de concentración de inmigrantes en las islas de Grecia, o en Ceuta y Melilla o los pagos a gobiernos africanos para que les hagan de patrulla fronteriza.
De los que se suben a maltratarnos gratuitamente desde América Latina, en sociedades estratificadas por color de piel y cantidad de apellidos, ojalá tuvieran el plebeyismo de la nuestra y la voluntad de no tragarnos las injusticias como si vinieran dadas.
Acá estamos. Todos juntos 🇦🇷❤️.
El daño inconmensurable que hizo este gobierno infame a la imagen internacional de la Argentina, un país que nunca ocupó a otro (y liberó a varios), que recibió a todo el mundo, que siempre acompañó las causas justas. En cuatro años tendremos revancha en el fútbol, pero esta…
El problema no son los que critican de afuera. El problema real es que el enemigo de este país está adentro. No vale escandalizarse por una campaña externa contra el país cuando tenés esta mugre adentro.
Hay partidos que trascienden el fútbol.
Como Veterano de Malvinas, hoy solo quiero agradecerles a estos chicos por la enorme alegría y la inmensa caricia al alma que nos regalaron.
El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas.
Hace rato hay algo del mundillo del fútbol que no me gusta. No sé, le diría falta de deportividad. Todos los debates están hechos por fuera del juego, por gente que no mira fútbol. Cada vez se rinden menos ante el talento y el conocimiento. Siempre una idiotez opaca todo.
Van a tener que seguir llenando el mapita con la bandera de los países que jueguen en contra de Argentina. Mientras tanto, ustedes se van en fila con el culo roto y sin tener una noche histórica en su triste vida futbolística.
"Un genio poético de 1,65cm"
Colin Farrell recordó la noche en la que conoció a Diego Maradona, dijo que "era magnífico" y contó que le regaló una camiseta firmada para su papá.
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Seis horas de fútbol. Dos tandas de penales. Una utopía alcanzada. Siento que perdí el poco coeficiente intelectual que me quedaba. La Copa del Mundo es lo más grande que hay.