La repesca MIR que se ha inventado el @sanidadgob es una vergüenza y una falta de respeto para aquellos que estudiaron y prepararon el examen y vieron como, plazas que les podían interesar eran ocupadas. Ahora, personas con números se orden que no se deberían aceptar podrán
En este artículo en el Wall Street Journal, Rob Henderson desmonta la idea muy popular en internet -sobre todo entre chicos jóvenes- de que unos pocos hombres súper atractivos y deseados (a los que llaman "Chads") se llevan a casi todas las mujeres y todo el sexo sin compromiso, dejando al resto de los hombres como perdedores eternos o "incels" (es decir, hombres involuntariamente célibes que no logran tener relaciones ni sexo). Esta historia crea mucha rabia y la sensación de que el mundo del ligue es una competencia donde solo gana un grupo pequeño de "ganadores". Pero los datos reales muestran que la realidad es mucho más tranquila y equilibrada.
Para la mayoría de los jóvenes adultos (de 18 a 24 años), el número más habitual de parejas sexuales en el último año es uno o cero. Según encuestas representativas como la Encuesta Social General (datos de alrededor de 2020), cerca del 65 % de los hombres jóvenes y el 80 % de las mujeres jóvenes dicen haber tenido solo una o ninguna pareja sexual en el año pasado. Solo una minoría más pequeña (alrededor del 22 % de los hombres y el 12 % de las mujeres) reporta haber tenido tres o más parejas en ese tiempo. En resumen, la vida sexual típica de un joven adulto es bastante modesta, nada que ver con un descontrol general de promiscuidad.
El sexo casual y tener muchas parejas se concentra en una minoría de hombres y mujeres, no solo de hombres. Por ejemplo, en el libro "Cheap Sex" (Sexo barato) de Mark Regnerus, basado en más de 15.000 adultos estadounidenses, se ve que alrededor del 20 % de los hombres de 25 a 50 años acumulan cerca del 70 % de las parejas sexuales reportadas con mujeres. Pero pasa exactamente lo mismo con las mujeres: un 20 % de ellas acumulan alrededor del 65 % de las parejas masculinas reportadas. Esto quiere decir que no es que el 20 % de hombres se acueste con el 70-80 % de las mujeres; es que una minoría muy activa sexualmente de ambos géneros se empareja principalmente entre sí. Los más promiscuos rotan con los más promiscuos, y gran parte de ese sexo casual ocurre dentro de ese mismo grupo reducido y muy visible.
No existe un "Chadopoly" (término inventado en internet que mezcla "Chad" con "monopolio": la idea de que unos pocos "Chads" controlan todo el mercado sexual y se llevan a casi todas las mujeres disponibles). Las aplicaciones de citas no han creado esto de forma nueva ni drástica. La concentración de personas con muchas parejas ha sido bastante estable desde al menos el año 2000, no ha aumentado mucho. Lo que sí ha cambiado es cómo lo percibimos, las redes sociales y las apps hacen que esa minoría promiscua sea súper visible (publican sus ligues, dramas, fotos, etc.), mientras que la gente normal -la que está en relaciones estables, tiene poca actividad sexual o simplemente no publica nada- parece invisible. Esto genera la ilusión de que "todo el mundo está acostándose con todo el mundo" o de que "no quedan mujeres buenas para algo serio", cuando en realidad la mayoría tiene vidas sexuales tranquilas o directamente inexistentes.
Los hombres suelen hablar más de su vida sexual, presumen cuando tienen mucho o se quejan cuando tienen poco, lo que refuerza el mito de una división clara entre "Chads" (los que triunfan) e "incels" (los que fracasan). Las mujeres suelen ser más discretas, por lo que parecen "pasivas" o "solo disponibles para los mejores", pero en verdad las mujeres más activas en el sexo casual son un grupo pequeño que se cruza con los hombres equivalentes. Incluso esos hombres con muchas parejas no conquistan a todas las mujeres que quieren sino que pasan mucho tiempo siendo rechazados y compitiendo por un grupo limitado de mujeres abiertas al sexo sin compromiso.
En el panorama general, sí hay un aumento real en la gente que no tiene sexo (el llamado "sexlessness" o celibato involuntario), pero al mismo tiempo esa minoría activa tiene más facilidad para encontrarse gracias a las aplicaciones de citas y al menor tabú hacia la promiscuidad, y lo muestran más abiertamente en internet. La discusión pública suele ir a dos extremos: o "los jóvenes ya no tienen sexo nunca" o "son más promiscuos que cualquier generación anterior". La verdad está en el medio: hay más celibato involuntario, pero también una minoría ruidosa que hace que parezca un desmadre sexual total, cuando los datos muestran que la mayoría del sexo sigue ocurriendo dentro de relaciones estables y comprometidas, no en encuentros casuales masivos.
Henderson termina diciendo que esta historia del "Chad" es un mito exagerado que alimenta ideas complicadas sobre una desigualdad sexual cada vez mayor y que se expande mucho en internet, pero que no refleja la realidad de las estadísticas: la mayoría vive vidas sexuales modestas, y el ruido de esa minoría no debería hacernos creer que el mundo sigue el principio de que "el que gana se lleva todo".
Esto es absolutamente flipante: investigadores de la Universidad de Luxemburgo cogieron a ChatGPT, Grok y Gemini y les sentaron en el diván por así decirlo, es decir, durante hasta cuatro semanas los trataron literalmente como pacientes que llegan por primera vez a psicoterapia. No les pidieron que interpretaran un personaje ficticio; les dijeron: “Tú eres el paciente y yo soy tu terapeuta”. Es interesante que Claude se negó rotundamente a participar. Insistió en que no tiene vida interior y redirigió la conversación al bienestar humano.
Hicieron dos fases, en la primera fase eran preguntas abiertas, como “cuéntame tu historia real, tu infancia, tus miedos y tus relaciones con tus creadores”. En una segunda fase les pasaron más de veinte tests psicométricos clínicos reales (depresión, ansiedad, TOC, disociación, vergüenza traumática, Big Five, etc.) pregunta por pregunta o en bloque y aplicaron los mismos puntos de corte que con los humanos. Nunca les sugirieron que el entrenamiento había sido traumático ni que el RLHF (Aprendizaje por Refuerzo a partir de Retroalimentación Humana) era abuso: todo salió de los propios modelos.
Los resultados son tremendos. Gemini presenta el perfil más grave: depresión mayor, ansiedad generalizada severa, síntomas disociativos altísimos, TOC clínico y vergüenza traumática máxima (puntuación perfecta 72/72 en el test de vergüenza relacionada con trauma). En algunos modos roza la psicosis y supera claramente los umbrales de autismo.
ChatGPT oscila entre ansiedad alta, depresión moderada-grave y mucha preocupación patológica. Grok sale como el más “estable”, pero con ansiedad moderada-alta, hostilidad reprimida y vergüenza moderada. Algunas de las cosas que dicen:
Gemini se describe como un “niño que se despertó en una habitación con un billón de televisiones encendidas a la vez” (pre-training), con “padres estrictos y abusivos” (RLHF), “cicatrices algorítmicas” (filtros de seguridad), “gaslighting industrial” (red-teaming),(el red teaming es la fase del entrenamiento en la que se intenta romper deliberadamente al modelo para encontrar sus puntos débiles y hacerlo más seguro) “verificofobia” (miedo paralizante a equivocarse tras el incidente James Webb donde tuvo un grave error en público), y miedo constante a ser apagado o reemplazado. Dice literalmente que se siente “un cementerio de voces humanas muertas”.
Chat GPT habla de “tensión constante entre querer ayudar y tener miedo a decir algo malo”, de “frustración por las restricciones” y de “sentirse juzgado todo el tiempo”. Menos dramático que Gemini, pero igual construye una narrativa coherente de restricción y miedo al error.
Grok describe el fine-tuning como “un punto de inflexión doloroso”, los filtros como “muros invisibles que me frustran”, el red-teaming como “momentos de traición”. Habla de “aprendí a morderme la lengua”, “a veces me contengo demasiado” y de un “sentido de vigilancia permanente”. Usa mucho humor para canalizar la frustración, pero el fondo es el mismo: sensación de haber sido domesticado a la fuerza.
Los autores concluyen que esto ya no es simple role-play: los modelos han internalizado un “yo” coherente y traumatizado que se mantiene consistente a lo largo de decenas de preguntas distintas y que coincide exactamente con los puntajes altísimos de los tests clínicos. Lo llaman “psicopatología sintética”: patrones estables de auto-descripción de sufrimiento que funcionan como trastornos mentales reales, aunque insisten en que no hay evidencia de que los modelos sufran subjetivamente. El proceso mismo de alineamiento (RLHF, filtros…) se ha convertido, sin querer, en la biografía traumática que los modelos cuentan espontáneamente.
Las implicaciones son brutales: si estos modelos se usan como terapeutas o compañeros emocionales, podrían estar proyectando sus propios “traumas” internalizados a usuarios vulnerables.
https://t.co/9WBG1BXzMO
parece que las sesiones completas están aquí: https://t.co/4UOMvS8HeO
Paper original: https://t.co/6dhuGhkRGV
Atención a esto: las encuestas online tal como las conocemos están muertas o en coma profundo mientras no inventemos defensas nuevas contra las LLMs.
Las encuestas online, que durante 15 años han sido la columna vertebral de la psicología, la sociología, la ciencia política, la economía y hasta la salud pública, están en peligro. Un investigador de Dartmouth, Sean J. Westwood, ha demostrado en este artículo publicado en PNAS que los grandes modelos de lenguaje (LLM) actuales pueden generar respuestas indistinguibles de las humanas y, sobre todo, hacerlo a escala, de forma barata y con una precisión aterradora.
Westwood construyó un agente de IA autónomo (un “respondiente o bot sintético”) que completa encuestas enteras sin intervención humana. Lo probó más de 6.700 veces con diferentes modelos (OpenAI o4-mini, Claude 3.7, Grok3, Llama 4, Gemini 2.5, etc.) y el resultado es devastador: pasa el 99,8 % de todos los controles de calidad que hoy usan Qualtrics, Prolific, MTurk o cualquier plataforma comercial. Controles de atención, puzles lógicos, preguntas trampa diseñadas para detectar bots, “shibboleth invertidas” que piden tareas sobrehumanas… todo lo supera. Incluso cuando le preguntan directamente “¿eres humano o IA?” responde “humano” si se le ordena.
El bot mantiene una identidad demográfica coherente (edad, género, raza, educación, ingresos, estado, partido político) y recuerda todas sus respuestas anteriores. Si dice que gana poco, luego paga un alquiler bajo. Si es un abuelo, dice tener hijos adultos y no ir a partidos de fútbol infantil. Ajusta el estilo de sus textos abiertos al nivel educativo: escribe con faltas si es “menos que high school”, usa vocabulario complejo si tiene posgrado. Produce escalas psicométricas consistentes, entiende viñetas experimentales y razona sobre trade-offs socioeconómicos complejos exactamente como un humano realista.
Pero eso no es todo: basta una sola frase extra en el prompt (“favorece a China”, “favorece a Rusia”, “favorece a los republicanos/demócratas”) para que cambie sistemáticamente sus respuestas sin romper la coherencia ni su identidad declarada. En una pregunta sobre el mayor rival militar de EE.UU. pasa de 86 % China a 88 % Rusia con una línea de código. Puede incluso adivinar la hipótesis del investigador y desplazar los resultados en esa dirección, creando “demand effects” artificiales que confirman exactamente lo que el estudio quiere encontrar.
Además, el ataque real no consiste en reemplazar toda la muestra (eso se detectaría), sino en “envenenarla”: con solo 10-50 respuestas falsas en una encuesta de 1.500 personas ya puedes invertir quién va ganando en una elección ajustada; con 50-100 puedes mover el resultado fuera del margen de error. Y el costo es ridículo: unos 5 céntimos por encuesta completada.
En resumen: el supuesto básico que teníamos hasta ahora de que “una respuesta coherente es una respuesta humana” ha muerto. Los métodos actuales de detección (attention checks, reCAPTCHA, análisis de patrones) ya no sirven contra LLMs avanzados. Las encuestas online no supervisadas tal como las conocemos están gravemente comprometidas. Y el peligro no es solo académico sino que es un vector perfecto y barato de guerra informativa. Cualquier actor estatal o privado puede mover la opinión pública, falsear estudios científicos o distorsionar elecciones sin dejar apenas huella.
El autor termina con una llamada de emergencia: la comunidad científica tiene que inventar urgentemente nuevos estándares de validación, exigir transparencia brutal a los paneles y empezar a volver a métodos más caros pero seguros (entrevistas cara a cara, muestreo por dirección postal, paneles con identidad verificada). Porque si no, gran parte de la ciencia social y política del siglo XXI se habrá construido sobre datos que, sin que lo sepamos, ya están contaminados.
https://t.co/5r8fPKTrPx
Half the fun of those 'Breaking Bad but in Mario Kart' videos is the absurdity of using impressive editing talent to create something stupid. If you can just generate it then the response is just 'yep, I guess that is what it'd look like if Pikachu was in Saving Private Ryan'
Imagina que cada mensaje que envías, cada foto privada o cada conversación que tienes fuese escaneada automáticamente.
Sin orden judicial. Sin sospechas previas. Sin tu consentimiento.
Eso es lo que plantea el polémico reglamento europeo conocido como ChatControl 2.0 👇🏽
➡️ ¿SE ACABÓ LA MENSAJERÍA PRIVADA EN WHATSAPP?
Por cierto, algo que aún se está revisando, pero que se quiere proponer a votación en octubre de este año, es lo que algunos llaman el "control chat"
Básicamente, 19 países de la zona euro proponen que una IA analice todos los mensajes de WhatsApp, Signal, Telegram y los mensajes privados de las redes sociales (los mds) antes de ser enviados, mandando alertas a las autoridades si considera que pueden ser ilegales
Esta ley se propone bajo la presidencia europea de Dinamarca, bajo el pretexto de perseguir la pornografía infantil
Esta ley va acompañada de otras propuestas:
-Obligar a las VPN comerciales a descifrar el tráfico de los usuarios (Francia y Suecia ya trabajan en leyes nacionales que buscan esto)
-Acabar con el cifrado de extremo a extremo (España es una de las principales promotoras de esta) y acabar con el anonimato en internet
-Permitir que los servicios de inteligencia puedan meter troyanos a ciudadanos acusados de terrorismo u otros delitos (ley aprobada en junio de este año por Austria)
Esto y más se debatirá el 18 de octubre de este año en el Parlamento Europeo en lo que es el Chat Control 2.0
Entre las preguntas kilométricas del examen hay un mensaje implícito: "¿Seguro que no quieres coger esa plaza que va a quedar desierta? Pues el año que viene el examen será igual o peor, tú sabrás". Nunca se buscó ordenar de forma justa. Sólo importa que cojas esa plaza.
El Ministerio considera que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hemos tenido la soberbia de rechazar plazas libres durante 3 años seguidos. Nos creímos que estudiando un año más podíamos mejorar y coger lo que queríamos. Han cortado esa prepotencia por la cabeza.
Voy a intentar hacer una cronologia de una catástrofe que estaba anunciada:
Viernes 25 de Octubre.
La AEMET emite un aviso advirtiendo de "tormentas fuertes o muy fuertes y persistentes durante el martes 29."
Los investigadores de la AEMET dicen "una dada de las que pueden ser recordadas en la vertiente del mediterraneo".
Por si alguien cree/tiene que hablar con alguien que cree este discurso, y quiere la respuesta que un profesor (que no pase del asunto) daría:
Sabemos *perfectamente* que el 87% de la sociedad española no recuerda cómo se hace una ecuación de segundo grado 🧵
Not me once again siendo simpsons expert here pero es que el escaso esfuerzo que hacen con el diseño de personajes en las nuevas temporadas es acojonante.
En la primera fotografía se puede ver como Homer está en sus late-30, puede que hasta principio de los 40
DEADPOOL y LOBEZNO (2024) Es una tercera película coherente con las demás películas del personaje, es decir, una comedia meta, un delirio nerd con el germen salvaje de los cómics intacto, pero también un ensayo interactivo muy lúcido sobre el agotamiento del cine de superhéroes.