Nadie se vuelve mejor artista con el tiempo.
Ni hay más dinero en el mundo con el tiempo. Crece el número, no el valor.
Todo se muele más finamente con el tiempo, el molino: eso es todo.
Y así como no hay riqueza que aumente en el rico universo, tampoco existe la educación.
En este libro lúcido y desencantado, no irónico, leo esta cita: "La ironía solo se puede usar como emergencia. Prolongada en el tiempo es la voz de los encerrados a quienes ha llegado a gustarles su celda".
Y esto👇
Bueeeenas, hoy venimos con Culturízate con Fuentes 💛
El motivo: este video.
¿Por qué varios equipos europeos entre esos La Roma, tienen canciones con la melodía de La Colegiala?
Esto tiene una explicación que data de 1980 y aquí se la contamos 👇🏼
«Un ser humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, descuartizar un cerdo, gobernar un barco, diseñar un edificio, escribir un soneto, cuadrar cuentas, construir un muro, reducir una fractura, consolar a los moribundos, recibir órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar en solitario, resolver ecuaciones, analizar un problema nuevo, esparcir estiércol, programar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, combatir con eficacia y morir con gallardía. La especialización es para los insectos.»
— Robert A. Heinlein
La palabra 'nostalgia' es trasparentemente griega: νοσταλγία, unión de 'nóstos' (regreso) con 'álgos' (dolor). Pero si la buscamos en el poema por excelencia de la nostalgia, la Odisea, no la encontraremos, pues ni Homero ni su público la conocían. De hecho, 'nostalgia' es una construcción moderna, un neologismo médico creado por Johannes Hofer en 1688 para su tesis 'Dissertatio medica de Nostalgia', como muy bien puede explicar Diego S. Garrocho (@GarrochoS) (y aprovecho para recomendar su excelente ensayo en Alianza 'Sobre la nostalgia'). El neologismo describía una patología: el desarraigo de la tierra natal. Pero posteriormente pasó al habla común como sinónimo de añoranza, y finalmente también acabó arribando al griego moderno a través del francés. Está claro que la palabra nostalgia siempre tuvo nostalgia de la lengua griega.
En todo caso, las construcciones en -algía no fueron apenas productivas en griego arcaico y clásico, o al menos no se prodigaban mucho en la literatura. Sí tenemos en Eurípides un γλωσσαλγία (Medea 525), 'glossalgía', como 'dolor de lengua'. Pero la verdadera eclosión de estos compuestos vendría en época imperial y en el léxico médico, con Galeno especialmente. Y de allí pasaron sin mucha dificultad al habla culta. Por ejemplo, en Plutarco (De tranquillitate animi) encontramos un flamante κεφαλαλγία para dolor de cabeza.
Pero volviendo a la Odisea, la palabra que solemos traducir por 'nostalgia', y cuya ocurrencia resulta, como no podría ser menos, muy abundante, es 'póthos', sustantivo de acción derivado del verbo 'pothéo'. Póthos es el deseo o anhelo concentrado sobre una ausencia, la melancolía misma del deseo hacia lo no presente. Pero el griego tiene más formas de describir el deseo, todas en cierto sentido complementarias. Así, éros es el deseo vehemente hacia una presencia real. Como bien sabemos desde Safo, también puede producir dolor. Hímeros es el deseo de la inmediatez. Se usa mucho en la Odisea para las repentinas ganas de llorar. Y también, por ejemplo, en estos versos de 23.143 y ss. (en mi traducción):
«Se vistieron las mujeres. Y luego, el divino aedo
tomara la hueca cítara, y les apremió un deseo
de dulce canto y nítida danza».
Y en el fragmento 96 de Safo, la muchacha en Sardes siente nostalgia "de la dulce Atis". Pero Safo usa hímeros: ella no quiere estar allá sino aquí y ahora.
Como ven, póthos, éros e hímeros no son más que distintas manifestaciones de nuestra siempre anhelante (e incurablemente nostálgica) naturaleza.
Hay una palabra griega que explica el instante en que una historia cambia para siempre.
Se llama ἀναγνώρισις (anagnórisis) y significa "reconocimiento".
Pero no cualquier reconocimiento.
Cuando en el canto XXIII de la Odisea Penélope reconoce finalmente a su esposo, la hija de Icario logra (siempre sabia) subrayar en un simple verso toda la leve amargura que asoma por los resquicios de aquella dicha tardía: los dioses les negaron a ambos disfrutar de su mutua juventud, y juntos envejecer. Al final todo aquello (la gran guerra, el regreso, las aventuras que han deleitado a los lectores) no era más que el envés de una vida perdida. Ambos han llegado al fin de sus respectivas Odiseas, pero lo han hecho irremediablemente tarde.
Por un extraño vaso comunicante, ese pasaje siempre me recuerda al fragmento 44 de Safo, las bodas de Héctor y Andrómaca. La poeta juega a hacer épica, pero desde el primer momento advertimos su voz, inconfundible, sensitiva, y su particular universo lírico. No compone en hexámetros sino en gliconios expandidos, y los reconocibles epítetos homéricos, que aparecen en la forma dialectal del lesbio (ἁλμυρὸν, 'salino'; ἐλικώπιδα, 'de ojos vivos', etc.), no suenan ya como una necesidad que sustente el verso, sino como suave evocación y homenaje al arte de los viejos aedos.
Y es que el poema resulta tan, tan Safo: un día alegre cualquiera en la lejana Troya y un cortejo nupcial, que bien pudiera estar pasando por las calles de Mitilene. No hay guerra ni asedio. Sólo el momento demorado y todas esas pinceladas sensoriales: los perfumes, los vestidos, la música, los cantos. Y los novios, Héctor y Andrómaca, no fueron escogidos de casual, pues todos (y Safo la primera) sabemos de sobra el triste destino que les aguarda. Pero en esta instantánea sáfica de rara felicidad, en esa sonrisa arcaica e inocente, el futuro queda perpetuamente aplazado.
El poema pertenece a mi edición y traducción de las Poesías de Safo (La Oficina 2017). Los puntos suspensivos notan una laguna en el original.
No siento que la austeridad sea falta de carácter y un vicio moral.
Sé que lo es.
Es feísima, a menos que el austero se dedique a la vida religiosa.
En ese caso, es austeridad.
De lo contrario, se llama tacañería y se llama roña.
“Hoy enfrentamos jugadores que pelean por el Balón de Oro, por el goleador histórico de los mundiales, NOSOTROS TENEMOS CHICOS QUE NO CONOCIERON A SUS PADRES.
YO QUERÍA INTENTAR UNA REVOLUCIÓN”.
Gustavo Alfaro, post derrota vs Francia. 🗣️🇵🇾
El PH sabe lo que se viene (es de manual). Por eso tiene que pensar desde ya cómo proteger a lxs más expuestxs, cómo ejercer control sobre el gobierno entrante, cómo ganar las elecciones locales y cómo disputar la hegemonía cultural, entendiendo también cómo operan los algoritmos