Mi match perfecto es alguien que de lunes a viernes se rompa el alma trabajando igual que yo, que entienda el cansancio y las metas, y que el sábado quiera perderse conmigo sin explicaciones, a veces entre series y vino, a veces en un lugar elegante, a veces bailando en un rave escondido, alguien que no me quite paz, que la acompañe, y que sepa que también se construye descanso juntos.
Me he dado cuenta de que casi nunca vuelvo a cruzarme con las personas que decidí sacar de mi vida. Y, de alguna manera, eso me hace sentir que el universo también estaba de acuerdo con esa decisión.
Todo el mundo habla de cortar el contacto con las personas, pero nadie habla realmente del duelo que conlleva tener que mantenerse firme en esa decisión, sabiendo que no es lo que querías, sino lo que era necesario para tu bienestar.
Pido disculpas al siguiente hombre que quiera entrar en mi vida, pero ya no presto dinero, ya no soy mujer del proceso, ya no doy detalles. Si no me hablas, no te busco. Ya no apoyo en los peores momentos. Ya no perdono nada y a la primera te bloqueo. Ahora entiendo a las mujeres interesadas y materialistas.
LAS MUJERES BUENAS NUNCA GANAN.