En medio de una profunda crisis económica, social y humanitaria, el régimen cubano ha vuelto a arremeter contra su propio pueblo. Esta vez, bloqueando uno de los pocos recursos que aún quedaban para ejercer la libertad: el acceso a internet.
La libertad no se negocia ni se posterga. Cuba necesita visibilidad, necesita conexión, necesita apoyo.
Hago un llamado a la comunidad internacional, a los organismos de derechos humanos, y a cada persona que cree en la justicia a no mirar hacia otro lado.