La cuenta de cobro de la improvisación de Petro frente a EEUU es gigantesca. Su falta de serenidad, su incapacidad para entender el momento geopolítico actual nos puso a los colombianos a asumir un costo totalmente innecesario como país. Ojalá el presidente Trump entienda que hay más país que gobierno, que los colombianos nos sentimos pésimamente gobernados y que queremos por dar la vuelta a esta oscura página tan pronto las elecciones nos lo permitan.
En otras palabras, Petro no habla por Colombia, ni nos representa.