Bueno, prácticas como esas son comunes en las monarquías desde antaño. Casi podría decir que es parte de pertenecer a la familia real, sin más. Consigue libertad a su modo a ratos, pero es una libertad algo ilusoria.
Espera lo mismo...
Eso es... muy triste. Que quieran tomar una decisión tan importante en nombre de él. Cada salida debe sentirse como una obra de la cual no quiere formar parte. De solo pensarlo siente ansiedad.
Ojalá un día ese tormento se termine.
lo mejor que podía hacer era dormir.
—¿Prefieres una hamaca o la cama? —sí, había conseguido hace poco que instalaran una hamaca en su cuarto. Tenía de dónde elegir.
Pese a ser sutil, notó el cambio en la expresión del contrario en cuanto le cubrió. No quería asumir el origen del alivio, pero que estuviera más tranquilo estando ahora en Dunasmina le daba algo de calma a él también. Acto seguido le guió por un pasillo, pasando de largo por la
El peso del chal sobre sus hombros se sintió casi como un abrazo. El calor envolvente era acogedor; no obstante, era su perfume, impregnado en la tela, aquello que le recordaba a él cuando cerraba los ojos.
*
sala principal del dormitorio.
—Podrías enfermarte si no se seca pronto. Mejor te prestaré algo para dormir.
Porque además, Rielle parecía estar también en el limbo con el reino de Morfeo. Entendía que pudiera verlo como una pijamada, pero si su cuerpo estaba pidiendo descanso,
Realmente... Rielle era una persona muy única en muchos sentidos. Le recordaba un poco a su primo Kalim en su optimismo e inocencia, pero el parecido quedaba hasta ahí.
—Si tú lo dices... Ven, entra. —y me puso el chal encima, no dando chance a que empezara sentir frío.
No pasó mucho tiempo antes de que Minajael apareciera, despertando con su llegada la sonrisa más sincera del príncipe del mar.
—¡Ah, esto...!—levantó un poco la almohada, la cual tenía un patrón de peces de lo más caricaturesco. Tenía valor sentimental—Pensé que podía *
verdad sonaba poco realista... pero aunque ha ido a Marinafinne, no suele pasar de la sala de estar. Y considerando la forma en que está diseñado el dormitorio, tomaba algo de sentido.
Solo un instante después, pensó en otra cosa.
—¿Tu pijama está mojado también? —no lo parece,