¿Cuándo fue la última vez que vieron a una Primera Dama así de real, así de cercana, así de llena de alegría con los niños? 🤍🩵
Esto es la Primera Dama Ana Lucía.
Y tan solo van 15 días.
Definitivamente, Colombia 🇨🇴 necesita más de esto.
Si esos balones tienen a los niños felices y a los zurdos enojados es porque fue un buen gesto.
De hecho, lo que le molesta a los activistas es precisamente que Abelardo poco a poco va conquistando el corazón del pueblo que Petro dejó abandonado a merced de la criminalidad.
🫡 🇨🇴
BRIAD I Los soldados de la Brigada de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres se encuentran desplegados en las zonas afectadas por los incendios forestales que se presentan en el país, empleando sus capacidades técnicas, equipos especializados y experiencia para apoyar las labores de control y extinción.
Desde tierra, nuestros #IngenierosMilitares trabajan articuladamente con autoridades locales y organismos de socorro, adelantando acciones para contener las llamas, proteger a las comunidades y reducir el impacto sobre nuestros ecosistemas.
#FuerzasQueSalvanVidas
Hoy le entrego el Ministerio de Defensa a un hombre que ha dedicado su vida a servir a Colombia con honor, disciplina y lealtad.
El Mayor General Jorge Eduardo Mora López @generalmora11 representa el reconocimiento de toda una Nación a nuestros soldados y policías, y el compromiso de recuperar la autoridad, fortalecer la moral de la Fuerza Pública y garantizar que el Estado vuelva a ejercer el control en cada rincón del país.
¡Gloria al soldado! En la Patria Milagro, el honor vuelve a ocupar el lugar que merece.
Hoy más que nunca, firme con la seguridad y ¡Firme por la Patria! 🇨🇴🐅
(A.D.L.E) 🇨🇴🐅
Atentos. Hemos tenido presidentes malos, buenos y regulares. Pero nunca habíamos tenido uno tan irresponsable, fantoche y tan falto de respeto al país y a las instituciones; descaradamente mostró en público su voto por el candidato del gobierno. Y nada pasa.
Héroes sin uniforme: La lección de dignidad de Puerto Leguízamo
En un país a menudo fragmentado por la retórica, lo sucedido tras el accidente del avión Hércules en el Putumayo nos devuelve a lo esencial. Mientras en las capitales y en las redes sociales se libra una batalla de fanatismo político y discursos incoherentes, los habitantes de Puerto Leguízamo decidieron escribir su propia historia: una escrita con las manos y el barro, no con consignas vacías.
Estos héroes sin uniforme no esperaron directrices ni validaciones ideológicas. Alejados de la estéril confrontación política que suele instrumentalizar la tragedia, la comunidad se lanzó al rescate impulsada por una ética superior y el dolor del impacto, las falsas retóricas se desvanecieron para dar paso a la única verdad que importa en el territorio: la solidaridad incondicional.
La labor de auxilio a los soldados heridos no fue solo un acto de emergencia; fue un manifiesto de humanidad. En una región históricamente golpeada por el olvido, ver al ciudadano común socorriendo al militar es la prueba de que el tejido social es más fuerte que las narrativas de odio. Los habitantes de Puerto Leguízamo demostraron que, cuando las instituciones son superadas por la geografía o la desgracia, es el compromiso civil el que sostiene la esperanza.
Al final de la jornada, el mensaje quedó grabado en la selva del Putumayo con una claridad contundente: por encima de las banderas y las divisiones impuestas, es el apoyo mutuo el que garantiza la supervivencia. Los hechos hablaron más fuerte que las palabras, recordándonos una máxima que resuena con fuerza en cada rincón olvidado de la patria: solo el pueblo salva al pueblo.