Fue y volvió entre cientos de hinchas y todos, absolutamente todos lo acariciaron y ovacionaron.
La vida esta en la tribuna, en la vida real y no en los trolls de las redes sociales.
Los jugadores tienen que agradecerle de por vida a Quinteros.
Antes de que llegue veían más a la barra que a la familia, ahora hace dos cambios y se dan el lujo de putearlos en frente de las cámaras.
Que boludo es el jugador de fútbol!
Hinchas de Boca que andan chupándole la pija a los refuerzos de enfrente, les recuerdo los laterales que tenemos nosotros en el club por si se olvidaron: