Qué loco era el 24 de diciembre cuando éramos niños: preparabas la ropa horas antes con emoción, esperando jugar con tus primos y ver a la familia reunida. Las horas parecían eternas, pero todo valía la pena. Un día, la familia se achica y esa magia se convierte en una noche más.
Tu verdadero poder es ser tú mismo.
Aferrarte a tus creencias, ir por tus objetivos, en ver por tu propio crecimiento como ser humano y espiritual para ti y así poderlo compartir, de esa manera desarrollaras una luz propia y pura, no te compares, avanza y sé fiel siempre a ti.
Solo los locos y los solitarios pueden permitirse el lujo de ser ellos mismos.
Los solitarios no necesitan a nadie a quien complacer y a los locos no les importa si les gusta o no.
La gran tragedia de la vida no es la muerte.
Es dejar de reír, de amar, de soñar, es aquello que dejamos morir dentro de nosotros mientras estamos vivos.
Seamos libres, no dejemos morir el alma por miedo, simplemente vivamos.
Los barcos no se hunden por el agua que los rodea, se hunden por el agua que entra en ellos.
No permitas que lo que sucede a tu alrededor se meta y te hunda.