Uno acá dice “si de verdad cada 30 horas un varón se convierte en femicida, es como que vivis rodeado, puede ser cualquiera”. Exactamente, ese es el punto.
Vivo sobreestimulada con 48 criaturas que me dicen “seño” todo el tiempo o cuidando recreos donde hay 300 corriendo y gritando. Un día del fin de semana necesito estar en mi casa y no ver a nadie.