Acabo de leer una noticia que dice que los españoles trabajamos más horas que la media europea.
Y bastante menos que los holandeses, claro.
Los holandeses por lo visto trabajan cuatro horas menos a la semana que nosotros.
CUATRO HORAS.
O sea ahora mismo hay un señor en Ámsterdam terminando su jornada mientras aquí Manolo sigue respondiendo audios del jefe sentado en el váter de un bar.
Qué barbaridad.
Y encima me hace gracia porque nosotros en España tenemos una relación rarísima con el trabajo.
Aquí tú preguntas:
—¿Qué tal?
Y la gente responde directamente cansada.
Ni hola ni nada.
—Buah, tirando. Mucho curro.
Siempre mucho curro.
Aunque luego vayas al banco y haya un cartel que pone:
“Vuelvo en 15 minutos.”
Y eso lleve puesto desde 2007.
Pero la sensación colectiva es agotamiento permanente.
Yo creo que en este país no descansamos mentalmente nunca.
Estamos cenando y pensando en mañana.
Durmiendo y pensando en Hacienda.
Tomando café y diciendo:
“uf, necesito vacaciones”
aunque acabes de volver de vacaciones hace tres días.
Y luego están los holandeses.
Que yo me los imagino felices.
Montando en bicicleta.
Comiendo algo con semillas.
Terminando de trabajar a las tres de la tarde mientras aquí seguimos atrapados en una reunión que podría haber sido un email perfectamente.
Porque esa es otra.
La cantidad de horas absurdas que perdemos por aparentar productividad.
Eso sí que es deporte nacional.
Reuniones eternas.
Correos larguísimos para decir literalmente “ok”.
Jefes escribiendo “¿puedes hablar un momento?” y provocándote una taquicardia innecesaria.
Y luego llegas a casa reventado.
Abres la nevera.
Miras un yogur como si fuera una decisión financiera importante.
Y piensas:
“coño… ¿pero yo exactamente qué he hecho hoy durante diez horas?”
Que ojo.
No digo que no trabajemos.
Claro que trabajamos.
Y muchísimo además.
Pero hay algo muy raro en esta cultura de vivir constantemente agotados como si descansar fuera ilegal.
Yo sinceramente cada vez admiro más a la gente que sabe irse a su hora.
Cerrar el portátil.
Desaparecer.
Y ponerse a vivir su vida tranquilamente sin sentirse culpable.
Eso sí que me parece ahora mismo lujo europeo.
Hermoso.
En un barco en Grecia, una mujer lanza el altavoz de un pasajero al agua.
Siempre me ha apetecido hacer algo así con los que hablan por teléfono en lugares públicos y con el manos libres.
@Valenlega1928 Nunca sabremos lo q se cuece en el vestuario pero este tío y Javi Hernández han demostrado ir más a la suya q por el colectivo y con ese tipo de gente nos hemos ido tradicionalmente al carajo ( omeruo, pardo, silva, juan perro etc). Por el bien de todos, ojalá lo peten.
@CDLeganes Esperemos que venga animado y no se borre como hizo en los últimos partidos de la temporada del descenso. Hay q se muy bueno para querer ser el héroe el último día en la ultima jugada y no fué el caso