Porque eso es realmente la ninfomanía para criaturas como yo: no una obsesión por los cuerpos, no la simple lujuria de la carne, sino el dolor eterno de desear algo imposible de conservar.
Beber aquello que no puede quedarse. Amar aquello que inevitablemente se romperá. Tener entre las manos algo tan humano, tan frágil, que el simple acto de tocarlo ya comienza a destruir.
Para convertirte en una mejor persona primero debes darte cuenta de lo horrible que eres en realidad. No en un sentido dramático, sino en la forma en que repites patrones dañinos que lastiman a quienes te quieren o toleras lo que te hiere.