¿A dónde fue el pasado que no volverá?
¿A dónde fue tu risa que me hacía volar?
¿Dónde quedó la llave de nuestra ilusión?
¿A dónde la alegría de tu corazón?
El futbolero está en su casa, masticando bronca, llorando, tratando de retomar fuerzas para encarar uno de los lunes más duros de su vida. Acá están los que ven futbol cada cuatro años y mucho no entienden, a veces me gustaría ser uno de ellos.
¡GRACIAS INFINITAS, MUCHACHOS! No alcanzan las palabras para agradecerles cómo defendieron la camiseta. Nos hicieron llorar, gritar y, sobre todo, volver a creer. ¡Son eternos! 🩵🤍🏆