Una revisión publicada en 2021 analizó 150 trabajos sobre tratamiento farmacológico del TDAH a lo largo del ciclo vital.
En niños, el panorama es relativamente claro. Los estimulantes, principalmente metilfenidato y anfetaminas, son considerados tratamientos de primera línea por su eficacia y rapidez de acción.
Los no estimulantes suelen ocupar una segunda línea. La atomoxetina, por ejemplo, tarda más en hacer efecto: habitualmente entre 2 y 4 semanas, y puede requerir algunas semanas adicionales para alcanzar su efecto completo. Su menor potencial de abuso puede ser especialmente relevante cuando existe antecedente de trastorno por uso de sustancias.
También se revisan guanfacina y clonidina, con mayor experiencia en población pediátrica y con efectos adversos que obligan a vigilar sedación, somnolencia e hipotensión.
En adultos la situación se vuelve menos uniforme. Las recomendaciones cambian entre países, también cambian las aprobaciones regulatorias y, según los autores, una parte importante de las decisiones continúa dependiendo de la experiencia clínica y de las comorbilidades de cada paciente.
El vacío más evidente aparece en la vejez.
Los autores describen el TDAH en adultos mayores como un verdadero “punto ciego” de la investigación. Hay muy pocos estudios más allá de la adultez media y, además, el deterioro cognitivo, la demencia y las enfermedades cardiovasculares pueden complicar tanto el diagnóstico como las decisiones terapéuticas.
Esto importa porque no podemos asumir que la respuesta, tolerabilidad y riesgos de un medicamento estudiado en niños o adultos jóvenes serán exactamente los mismos décadas después.
La revisión también tiene una limitación importante: es narrativa, no sistemática. https://t.co/wvTrwz4nEg
No todas las dudas que surgen durante el proceso de investigación se resuelven consultando manuales de metodología.
Toda investigación implica ejercer nuestro propio juicio.
Investigar es también un ejercicio de agencia, responsabilidad y rendición de cuentas.
Además de comunicar un fallecimiento, otra de las noticias difíciles de dar en medicina es admitir que ya no tenemos opciones. Es duro aceptar frente al paciente que, a veces, nos enfrentamos a condiciones que superan las herramientas terapéuticas de nuestra época.
La guanfacina no solo “otra opción” para el TDAH. Actúa de forma distinta a los estimulantes y puede ser útil cuando la respuesta es parcial o la tolerabilidad limita el tratamiento.
Es un agonista selectivo de receptores adrenérgicos α2A. En CPF reduce la señalización por AMPc y favorece el cierre de canales HCN, un mecanismo relacionado con mayor estabilidad de las redes implicadas en memoria de trabajo y control inhibitorio.
La evidencia revisada en 2026 muestra eficacia frente a placebo, sobre todo en niños y adolescentes. Su magnitud de efecto suele ser menor que la de los psicoestimulantes, aproximadamente 0.5–0.6 frente a 0.8–1.0, respectivamente. La evidencia en adultos es más limitada.
También puede utilizarse como tratamiento complementario. En una revisión retrospectiva de 171 pacientes pediátricos, los efectos adversos documentados fueron menos frecuentes con guanfacina más estimulante que con guanfacina en monoterapia: 26.7% frente a 50.0%. Esto fue una asociación observacional.
Los efectos adversos descritos con mayor frecuencia son somnolencia, fatiga e hipotensión. Por eso,se pide vigilar signos vitales. El efecto terapéutico se espera este presente 24 horas.
En síntesis, la guanfacina tiene un lugar definido dentro del tratamiento del TDAH, cuando los estimulantes no son suficientes, no se toleran o están contraindicados.
2026;62:983–988. doi:10.1111/jpc.70380.
2026;2(50). doi:10.31435/ijitss.2(50).2026.5501.
Hay tesistas que no saben exactamente qué necesitan demostrar, así que acumulan páginas y páginas como si la extensión del trabajo compensara la falta de argumento.
No es un problema individual. La formación metodológica es una deuda persistente de la enseñanza en México.
Investigación ≠ tesis.
Investigar: proceso apasionante y sufrible de ir y venir entre teoría, método y resultados.
Tesis: documento escrito que organiza ese proceso en capítulos.
El avance de una investigación no se mide por el número de capítulos terminados.
Estructura básica de una tesis: Introducción (problema de investigación P). Teoría (conceptos articulados en un modelo propio para el análisis de P). Metodología (ruta trazable que siguió para el estudio del P). Resultados (alcances y límites). Conclusiones (Proposición central).
🇷🇺⛽️ Los abundantes recursos energéticos del gigante euroasiático deben, ante todo, contribuir a mejorar la calidad de vida de su población y permitir el desarrollo de la economía y del ámbito social, subrayó el presidente ruso, Vladímir Putin, durante un acto dedicado a la inauguración de instalaciones de gasificación social.
Israel has destroyed over 80% of Gaza, 100% of Gaza's population is displaced, 50% of the martyrs are children, and there are more than 100,000 martyrs.
This can only be called a genocide.
Oxford and Cambridge Researchers proved every LLM trained only on AI-generated content develops an irreversible disorder.
They call it "Model Collapse"
Researchers took a small language model and fed it its own output for nine generations. Each new model learned only from what the one before it wrote.
By generation nine the model had forgotten what it was talking about. Ask it about medieval church towers and it answers with a list of jackrabbits.
They called it model collapse. The name stuck.
The mechanic is simple. Every model slightly overproduces the common stuff and underproduces the rare stuff. Train the next one on that output and the rare stuff shrinks again. Do that enough times and the edges of reality disappear.
The rare stuff is where the useful things live. Minority languages, unusual cases, the outliers that make a model sharp instead of average.
Now look at what gets published online. Ahrefs checked 900,000 new web pages last year and found AI-generated text in 74 percent of them. Every scraper feeding the next training run picks that up.
The labs know this. That's why they're paying for human archives. News Corp alone got a reported 250 million dollars from OpenAI for five years of access. The paper called it a first mover advantage. Whoever trained before the flood holds an asset nobody can recreate.
The paper also found half a fix. When the researchers kept just 10 percent real human data in every generation, the damage dropped to minor. Real data isn't optional. It's the anchor.
So the thing being burned right now isn't compute or money. It's the supply of human writing that hasn't been through a model.
Every time someone posts machine output, the next model gets a little more average. That isn't a moral point. It's a measurement.
The paper is two years old. The experiment it describes is still running, and we're the training data.
📚Libro Open Access y que puedes agregar a tu biblioteca digital
Treating and Preventing Adolescent Mental Health Disorders: What We Know and What We Don't Know
https://t.co/XgYKRRjDiT
¿Qué significa “neurodivergente” en la literatura? Una revisión en @JAMAPsych encontró usos muy distintos: desde autismo y TDAH hasta ansiedad o depresión. En 21.6% ni siquiera se especificó un diagnóstico. Una misma palabra, realidades clínicas muy diferentes. https://t.co/vCk3oDiNaW
Genetics and the big 5 personality traits: quantified and more heritable than generally appreciated, genomic loci (GWAS) identified for each
—Extraversion
—Agreeableness
—Conscientiousness
—Neuroticism
—Openness to experience
https://t.co/g80TRX7iuJ
📚 Recurso Open Access que vale la pena guardar:
Translational Neuroscience
Foundations for Precision Therapies
https://t.co/Kud4jnOG6x
Para leer, revisar o simplemente tenerlo localizado para después.
Que aumenten los diagnósticos de TDAH y autismo no significa necesariamente que haya aumentado en la misma proporción el riesgo subyacente.
Este estudio, publicado en JAMA Psychiatry, analizó registros nacionales daneses para estudiar si las características presentes antes del diagnóstico de TDAH o trastorno del espectro autista, TEA, habían cambiado entre 2012 y 2022.
Incluyó 71,317 niños y adolescentes diagnosticados antes de los 18 años y 713,170 controles emparejados por sexo, año de nacimiento, municipio de residencia y país de nacimiento.
Los investigadores examinaron 19 características previas al diagnóstico relacionadas con factores familiares y parentales, condiciones perinatales y uso de servicios de salud.
Durante todo el periodo, quienes posteriormente recibieron un diagnóstico de TDAH o TEA siguieron diferenciándose de los controles en múltiples aspectos: menor ingreso parental, mayor desventaja socioeconómica, mayor multimorbilidad parental, más indicadores de inestabilidad familiar, más factores perinatales adversos y mayor uso de servicios sanitarios antes del diagnóstico.
Pero.
Muchas de esas diferencias se fueron haciendo menores con el tiempo.
En términos estadísticos, los odds ratios, una medida de la fuerza de asociación entre una característica y el diagnóstico posterior, se desplazaron progresivamente hacia 1, es decir, hacia una menor diferencia entre quienes recibían un diagnóstico y quienes no.
Un ejemplo muy claro fue el bajo peso al nacer.
En 2012-2013 se asociaba con un OR de 1.54 para un diagnóstico posterior de TDAH o TEA. En 2020-2022, ese OR había disminuido a 1.17.
El patrón de atenuación fue especialmente evidente en factores socioeconómicos, familiares y perinatales.
Y no ocurrió exactamente igual para ambos diagnósticos.
La disminución de las asociaciones fue más pronunciada para TDAH que para TEA. Por ejemplo, para ingreso familiar, el cambio medio anual del OR fue de 6.5% para TDAH y de 0.7% para TEA.
También fue más marcada entre quienes recibían el diagnóstico entre los 10 y 17 años que entre quienes eran diagnosticados antes de los 10, especialmente para factores socioeconómicos y familiares.
En cambio, los patrones fueron similares entre hombres y mujeres.
Además, algunas asociaciones no disminuyeron. La relación con trastornos psiquiátricos parentales y con las visitas al médico general permaneció relativamente estable, mientras que la asociación con multimorbilidad parental incluso aumentó con el tiempo.
¿Cómo interpretar todo esto?
Los autores plantean que la composición de la población diagnosticada está cambiando.
Una posible explicación es una menor selectividad diagnóstica: personas con menos de los factores de riesgo tradicionalmente asociados al TDAH o al TEA estarían siendo identificadas con mayor frecuencia.
También mencionan otros factores potencialmente contribuyentes: mayor conocimiento público y profesional, ampliación de las vías de referencia desde escuelas y atención primaria, cambios en la interpretación de los criterios diagnósticos y una mayor capacidad de los sistemas de salud para realizar evaluaciones.
En el caso del TDAH, los autores consideran que la mayor atenuación podría ser compatible con una expansión más marcada de los límites diagnósticos.
Pero hay una distinción fundamental.
Este estudio NO demuestra sobrediagnóstico.
Tampoco demuestra que actualmente se esté diagnosticando a personas con síntomas más leves.
Los registros utilizados no contienen medidas directas de gravedad de síntomas ni de deterioro funcional. Por lo tanto, los investigadores no pueden determinar si la atenuación observada corresponde a diagnósticos de cuadros más leves, cambios en la presentación clínica o modificaciones en los patrones de referencia.
Y tampoco significa que el TDAH o el autismo se hayan vuelto menos incapacitantes para cada persona.
Los propios autores lo señalan explícitamente.
https://t.co/VeWNzy4WwT
Replanteamiento del modelo de "déficit de dopamina" en el TDAH. Una exhaustiva revisión de 2024 publicada en *Frontiers in Psychiatry* analizó más de cuatro décadas de evidencia sobre la dopamina y el TDAH, revelando un panorama más complejo y matizado de lo que sugieren las 👇
¿Cómo nombramos las conductas relacionadas con el suicidio?
No es solo una cuestión de palabras. Usar términos imprecisos puede dificultar la comunicación entre profesionales, generar confusión al referir a una persona a un servicio de salud mental e incluso hacer que se subestime o sobreestime el riesgo.
Por ejemplo, suicidio se refiere a un acto iniciado y llevado a cabo por una persona que termina en su muerte, con conocimiento de que la conducta podía tener un desenlace fatal. Es decir, existe una acción deliberada dirigida a producir la propia muerte.
Un intento de suicidio, en cambio, es una conducta en la que la persona se provoca daño con al menos cierto grado de intención de morir, pero sobrevive.
La gravedad de un intento no se determina únicamente por la letalidad del método utilizado. Una conducta aparentemente poco letal puede haber ocurrido con una intención suicida muy alta. Por eso, al evaluar estos casos, interesa especialmente conocer qué pretendía la persona que ocurriera.
La autolesión tampoco es sinónimo de intento de suicidio.
Una autolesión es una conducta intencional mediante la cual alguien se produce daño corporal. Puede tener diferentes funciones: disminuir tensión emocional, expresar malestar, castigarse, regular emociones, comunicar sufrimiento o, en algunos casos, morir.
Por eso, no toda autolesión es un intento de suicidio, aunque una persona que se autolesiona también puede presentar ideación o conductas suicidas y debe evaluarse el contexto.
La ideación suicida consiste en pensamientos relacionados con quitarse la vida. Puede existir desde una idea relativamente inespecífica hasta pensamientos mucho más elaborados acompañados de intención.
También debemos distinguirla del deseo de morir.
Una persona puede expresar: “quisiera no despertar”, “preferiría estar muerto” o “ojalá me pasara algo”, sin estar pensando necesariamente en provocarse la muerte. Ese deseo pasivo de morir puede aparecer, por ejemplo, durante un episodio depresivo y también requiere exploración clínica, pero conceptualmente no es exactamente lo mismo que tener un pensamiento suicida activo.
Otro concepto diferente es el plan suicida: cuando la persona ya ha pensado de qué manera y en qué momento podría realizar el acto, aunque todavía no haya iniciado preparativos.
Después encontramos las conductas preparatorias: conseguir medicamentos, reunir un instrumento, escribir determinados mensajes, acudir al lugar elegido o realizar otras acciones destinadas a preparar un intento, pero sin haber iniciado todavía la conducta potencialmente lesiva.
También existen situaciones que muchas veces se describen de manera poco precisa.
Un intento de suicidio abortado por la propia persona ocurre cuando alguien comienza a ejecutar la conducta, pero se detiene antes de producirse una lesión.
Un intento interrumpido por otra persona ocurre cuando la conducta ya comenzó, pero un tercero interviene antes de que se produzca la lesión.
Estas distinciones pueden parecer excesivamente académicas hasta que uno como clínico tiene que valorar riesgo, documentar un caso, comunicarse con urgencias o recibir una referencia que únicamente dice:
“Paciente con autólisis”.
¿Se cortó sin intención suicida?
¿Intentó suicidarse?
¿Tuvo ideación?
¿Preparó un método?
¿Inició el acto y alguien lo detuvo?
¿Existe actualmente intención de morir?
Son escenarios clínicamente muy diferentes.
Por eso NO me parece útil utilizar expresiones como “intento de autólisis” para referirse a un intento de suicidio.
Si lo que ocurrió fue un intento de suicidio, podemos llamarlo exactamente así: intento de suicidio.
Tenemos terminología mucho más clara y descriptiva. Utilizarla no significa ser alarmista ni estigmatizar al paciente; significa comunicar con precisión qué ocurrió.
Mientras mejor describamos la conducta, mejor podremos entender el riesgo y comunicarlo entre profesionales.
https://t.co/FvpSOuZSTN