Entonces le llaman violento a un abogado que nunca ha matado a nadie, y pacífico a Petro, que hizo parte de un grupo guerrillero que mató, secuestró y cometió graves actos de violencia.
Entonces Abelardo es violento por querer que se haga justicia y se cumpla la ley, y Cepeda es pacifista por querer seguir negociando con quienes reclutaron a más de 18.000 niños.
Entonces es mafioso alguien que ejerció su profesión en el marco de la ley, y Cepeda es honesto cuando el mayor grupo narcotraficante de Colombia lo apoya.
Entonces Abelardo quiere acabar con el medio ambiente por defender un fracking responsable y vigilado, y Cepeda es ambientalista cuando lo respaldan grupos criminales que viven de la minería ilegal, una de las actividades más contaminantes del país.
Entonces Abelardo es misógino, y Cepeda es el heredero político de quien dijo a las mujeres que conectaran su clítoris con su cerebro.
Entonces Abelardo es clasista, y apoyan al heredero de quien afirmó que ninguna persona negra debería estar en desacuerdo con que un actor porno fuera ministro de Igualdad.
Entonces NO creen en la conversión a la fe de Abelardo, pero sí creen que Cepeda no es guerrillero.
En fin…
Yo tengo 3 razones para no votar por Cepeda en primera vuelta. No porque sea de izquierda, no porque vaya a ser la dictadura FARC o que sea guerrillero (que ni al caso esas estupideces)
No es mi primera opción porque va a continuar con los 3 mayores fracasos de este Gobierno:
Reforma a la Salud.
Paz Total.
Crisis fiscal.
Y amigos…sin seguridad, salud y políticas macroeconómicas buenas, no hay país que salga adelante.
Me perdonaran lo facho entonces.
🛑El levantamiento de las 23 órdenes de captura a cabecillas de Medellín es la pieza que termina de encajar todo. Primero los sacan de la cárcel y los suben a una tarima con Petro, los meten en la conversación pública como “voceros”. Luego estalla el escándalo y la Corte le abre indagación a Isabel Zuleta por presuntamente haber movido todo eso. Y después viene el paso más grave, a esos mismos cabecillas les suspenden las medidas en su contra. Mientras tanto, el Estado empieza a aflojar presencia con decisiones como el fin del servicio militar obligatorio.
¿El resultado? Los que ya mandan en los barrios quedan con más margen y más poder. Porque esas estructuras criminales son las que imponen reglas en la calle, manejan los recursos y pueden doblarle la voluntad a comunidades enteras sin mostrarse. Controlan economías ilegales, extorsión, microtráfico, transporte informal. Tienen caja todos los días, dinero que compra lealtades, mueve gente, financia y paga favores. También ejercen presión, deciden quién entra, quién sale, quién habla y quién se calla. No necesitan hacer campaña, les basta con “orientar” y todos entienden. Además organizan, tienen redes, conocen a cada líder, cada junta, cada grupo y pueden activar barrios completos en cuestión de horas.
Cuando a ese poder territorial le quitas presión judicial y además lo legitimas, lo que haces es multiplicarlo. Ya no operan a la defensiva porque operan con margen. Y todo esto ocurre en plena época electoral. ¿Casualidad?
Hay que dejar claro que aquí no están desmontando estas estructuras criminales, sino que las están fortaleciendo. Y cuando uno ata los cabos con las declaraciones recientes de Iván Cepeda contra Antioquia, y con su discurso en Medellín, donde lo ratificó al asegurar que es una región que se convirtió en la cuna de la parapolítica y del terrorismo de Estado, el cuadro se completa.
Lo que aquí se está configurando es un escenario donde, ante la dificultad de control político en la ciudad, se abre espacio para que ese control se consolide desde abajo, en los territorios, a través de actores que ya tienen poder real. Con el cuento de la “paz total” están haciendo movidas populistas que terminan incidiendo en las elecciones de mayo. Ojo, Colombia.
Dijo una vez Viggo Mortensen: “He aprendido que la paciencia es una forma de inteligencia. No todo tiene que resolverse de inmediato, no todo tiene que tener una respuesta clara. A veces, lo mejor que puedes hacer es respirar, observar y permitir que las cosas tomen su curso. La vida no siempre es una batalla que hay que ganar, a veces es un río que hay que aprender a navegar.”
Valle Sagrado #Perú
1. Choquequirao, “Cuna de oro” en quechua, ciudadela y centro ceremonial, fue construido por Túpac Inca Yupanqui (1441-1493), décimo Inca o soberano del Imperio incaico. Es considerada la ciudad “hermana” de Machu Picchu.