Ahora, mientras pensamos en la lenta y ardua recuperación de la pandemia, corremos el riesgo de que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente que olvida a quienes se han quedado atrás.
Utiliza las redes sociales, no para ser popular sino para expresar algo de valor popular. Tu creatividad, alcance e inspiración para otros, ahora son infinitas.
Si dedicamos más tiempo a la oración, nuestro corazón puede descubrir las mentiras secretas con las que nos autoengañamos, y encontrar consuelo en Dios.