Esta pregunta que una joven le ha hecho al Papa en Barcelona no es nueva.
Tiene 2.300 años de historia filosófica.
Como (humilde) aficionado a la filosofía, unas reflexiones sobre el problema del mal.
El filósofo griego Epicuro es el primero en abrir el debate con su famoso trilema:
• Si Dios existe y no puede eliminar el mal, entonces no es omnipotente
• Si Dios existe y no quiere eliminar el mal, entonces no es bondadoso.
• Si Dios existe y puede y quiere eliminar el mal, entonces ¿por qué no lo hace?
El trilema de Epicuro se ha empleado con frecuencia para cuestionar la existencia de Dios, aunque el filósofo griego no era ateo.
Epicuro creía que los dioses existían, pero vivían felices en su propio mundo, completamente desinteresados de los asuntos humanos.
Santo Tomás de Aquino encontró una respuesta al trilema en el s. XIII – y que es básicamente lo que me explicaron los hermanos de La Salle, cuando estudiaba en el colegio en Tarragona –.
Según él, Dios crea seres genuinamente libres y, por consiguiente, acepta necesariamente la posibilidad de que exista el mal.
Dar libertad al ser humano y garantizar que nadie se abuse de ella es un contradicción lógica.
Por lo tanto, la existencia del mal no es un fallo de la Creación, sino que se trata del la libertad.
A raíz de todo esto, surge un debate filosófico en el s. XVIII entre Leibniz y Voltaire que siempre me ha fascinado por su crudeza.
Según Leibniz, a pesar de la existencia del mal, “vivimos en el mejor de los mundos”.
Un mundo sin mal, sería un mundo sin libertad, sin mérito, sin verdadero amor.
Pero esa afirmación revolvió las tripas de Voltaire, con motivo de una catátrofe histórica.
En el terremoto de la católica Lisboa de 1755 fallecieron entre 60.000 y 100.000 personas.
Era el día de Todos los Santos.
Muchos de los fallecidos murieron aplastados en los templos, mientras asistían a misa.
A raí de ello, Voltaire soltó un derechazo en plena mandíbula de Leibniz: “¿De verdad es éste el mejor de los mundos posibles?”
Luego llegó Kant y zanjó el problema de raíz.
Para Kant no tenía sentido buscar una explicación racional a la existencia De Dios, porque la razón humana no puede demostrar dicha existencia.
Por lo tanto, el problema del mal como argumento lógico (de la razón) contra la existencia de Dios carece de sentido.
Dios no es un resultado del razonamiento humano; es un postulado moral: necesitamos a Dios para que el mundo tenga un sentido ético.
Pero el Holocausto, expuesto en toda su crudeza al finalizar la II Guerra Mundial, revolvió de nuevo el mundo filosófico.
El filósofo alemán Hans Jonas propuso que Dios renunció a su omnipotencia al crear el mundo.
O sea, que Dios no puede utilizar su poder para intervenir en la historia de la Humanidad.
Por lo tanto, se trata de un Dios que sufre con nosotros y calla.
En resumen que después de más de 2.000 años de debates filosóficos sobre la existencia de Dios, Jonas vuelve en buena medida a la teoría epicúrea inicial, pero con un matiz.
Mientras Epicuro sostenía que Dios no interviene en nuestros asuntos porque los seres humanos le somos indiferentes, Jonas afirma que su falta de intervención deriva de una limitación voluntaria a su propia omnipotencia cuando creo el mundo.
2.300 años de historia del pensamiento y la pregunta sobre la coexistencia de Dios y el mal sigue abierta.
El primer concierto de los Rolling Stones en el Vicente Calderón dinamitó los precios de las actuaciones en directo en España. 2000 pesetas, 12 euros. Era el año 1982. Por comparar: la actuación de Ramones en Madrid dos años antes costó 350 pesetas, unos 2 euros. La actuación en Rock-Ola de Depeche Mode en 1982 costó poco más de 3 euros. El nuevo disco de un artista exitoso en formato vinilo, el más adquirido en la época, costaba entre 1.100 y 1.200 pesetas, un poco por encima o por debajo de los 7 euros. El concierto de los Rolling supuso un salto brutal, ya que triplicaba el precio de las entradas, pero también porque invirtió el orden que reinaba hasta entonces: lo perdurable costaba más que lo efímero.
Los conciertos en estadios en aquella época en España eran infrecuentes y estaban reservados a grandes estrellas, como U2, que actuaron en 1987 en el Bernabéu por 9 euros. La actuación de Bruce Springsteen en el Calderón en 1988, con otro lleno, también supuso un salto cualitativo: 3.250 pesetas, un poco menos de 20 euros. Eran entradas de precio único, de modo que el que primero llegaba elegía sitio. También fue un concierto llamativo por los elevados precios del merchandising, bastante más elevados que los que se llevaban en la época.
Desde entonces hasta ahora, han cambiado muchas cosas para que los precios de los conciertos sean tan caros y la gente los pague.
@2010MisterChip Hombre, con la API de Deepseek te puedes montar tu propia IA en local, y el precio de tokens es más barato que con OpenAI.
Si quieres algo gratis, recomiendo la IA de Chrome. A través de su API monté mi propia IA en mi móvil, sin necesidad de apps.
Every second, the Sun ejects 1.5 million tons of material into space at hundreds of miles per second, but Earth's magnetic field protects it from the solar wind.
💣 Microsoft acaba de publicar un estudio donde determina los empleos más susceptibles de ser reemplazados por IA generativa (primera imagen) y los más seguros (segunda imagen)
Os recomiendo que lo leáis, especialmente los jóvenes.
@333_spa@MMacroski Conservo uno de los tarifarios de esa misma temporada, para que os hagáis una idea de los precios.
Madrid - Barcelona, el día del 5-0.