Que desespero, trabajar con un taco en la garganta de aguantar las ganas de llorar y solo querer estar en casa abrazada de mi hija y olvidarme de todo.
El amor después de los 25 es diferente. Ya no buscas chispas, buscas estabilidad, amabilidad, lealtad y metas compartidas. Has superado los juegos y las mariposas en el estómago. Ahora anhelas paz, complicidad, seguridad emocional y alguien cuyo futuro encaje con el tuyo.
Me van a funar. No eres un héroe por quedarte cuidando a tus hijos una tarde para que tu esposa salga a respirar. Se llama ejercer la paternidad, no hacerle un favor a la mamá de los niños.
La depresión de los 25/30 es entender que nadie viene a rescatarte.
Ni una pareja, ni un trabajo, ni un golpe de suerte.
Sos vos, con lo que hiciste y con lo que no.
ATENCIÓN: No importa lo bien que te lleves con tus compañeros de trabajo, nunca hables de tu vida personal en el trabajo. Nuncaaaaaaaaaa. Jamásssssssss.
AQUÍ TIENES EL PORQUÉ...
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo ni con amar lo que haces. A veces, si no encajas, no caes bien o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando cumples y das lo mejor de ti.